balonmano. el derbi se queda en león
El Palacio acabó haciendo la ola
Jordi Ribera: «La afición ya se merecía un premio así y teníamos ganas de ofrecérselo»
Como es norma, las gradas del Palacio fueron un hervidero humano durante los sesenta minutos porque
El derbi también se vivió de una forma intensísima en la grada. No es para menos porque este no es un partido más, aunque Pastor se empeñe en asegurar que él lo vive igual que si visitase la cancha del Pilotes Posada. Quiá, Pastor. Por todas las connotaciones que tiene este choque no es un partido más aunque en juego sí estén dos puntos igual que cualquier otro. Pero ahí se terminan los paralelismos. Los cerca de 5.000 aficionados leoneses rivalizaron ayer en una dura pugna con los aproximadamente doscientos pucelanos que acompañaron a su equipo y colorearon de amarillo y morado uno de los fondos del Palacio.
Y hacia ellos se dirigieron los cánticos y en ocasiones las iras de los rojos y naranjas peñistas de la Hecas 11 y de los Legios Islanders. El ya popular «Pucelano el que no vote» volvió a retumbar, Y también hubo cánticos hacia el técnico pucelano cuando alguna decisión no era del agrado de la parroquia. «¡Que pite Pastor, que pite Pastor!», coreó la grada.
Pero lo mejor llegó al final con la grada haciendo la ola ante la exhibición de balonmano del Reale Ademar para ganar el derbi.