Reportaje | Pedro Caballero Rodríguez
La dupla más laureada
Una pareja de «Campanillas» en un «Crucero» de bolos
Aunque nacidos en dos lugares distintos de la montaña leonesa (Grandoso —m. oriental— y Genicera —m. central—), y habiendo militado antes en dos clubes diferentes (Fernando, en La Unión; Miguel Ángel, en San Francisco); sin embargo, parecen haber nacido condenados a entenderse. Y esa compenetración y entendimiento mutuos les ha sobrevenido en una bolera situada anteriormente en la calle Campanillas (actualmente, en la de 5 de Octubre) y defendiendo la camiseta del Club Crucero. Si analizamos detenidamente el ritmo de su andadura en la última década, ésta es más propia de un transatlántico que de un barco de menor calado. Su grado de sincronización es tal, que funcionan como un reloj de alta precisión y, cuando juegan en la modalidad individual, se alternan en la consecución del triunfo como por una especie de telepatía. Incluso, se han tenido que ver las caras en bastantes finales durante los últimos años. Paradójicamente, la suma de grandes triunfos (Campeonato Nacional y Masters) de los dos arroja un total de 13 (el mismo número de victorias individuales de cada uno por separado). Se mire como se mire, el «heptacampeón de Grandoso» y el «hexacampeón de Genicera» forman un tándem casi perfecto. Pero donde realmente hacen saltar por el aire todos los moldes es en la modalidad de parejas-equipo; entre Campeonatos Provinciales, Nacionales, Ligas —Nacional y de la Diputación—, San Juan y Diario de León por Clubes, acumulan ellos solitos 25 grandes triunfos entre 1998 y 2009. Y aún no se les ha acabado la cuerda. No acaban ahí sus afinidades. Su situación personal y familiar ofrece una enorme analogía, pues ambos están casados, tienen un/a hijo/a y son técnicos (Fernando, electricista del Ayuntamiento de León; y Miguel Ángel, administrativo de la Diputación Provincial). Su estilo de juego (bola alta, serena y atornillada sobre ambos cincones) es propio de dos escuelas de bolos con mucha tradición (Grandoso —cuna de grandes jugadores—, y Genicera —de la montaña central leonesa—). Como el buen vino, tienen «solera».