Reportaje | josé luis galende
Corbacho asume que el Ejecutivo no explicó bien su plan para las pensiones
El ministro matiza que la iniciativa no se trata de una ley y que buscará un acuerdo lo más amplio posible con el resto de partidos en el marco del pacto de Toledo
El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, durante una charla informativa.
El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, asumió ayer que el Gobierno «no ha explicado bien» su propuesta de retrasar la edad de jubilación de los 65 a los 67 años, en el sentido de hacer entender a la sociedad que es necesario abrir ya este debate para garantizar la sostenibilidad futura del sistema.
Corbacho admitió este «déficit de explicación» y garantizó que la propuesta del Gobierno no es «una ley», sino que se buscará un acuerdo «lo más amplio posible» con el resto de partidos en el marco del pacto de Toledo.
Después de que algunos de los asistentes cuestionaran la forma «desafortunada» del Gobierno para abrir este debate, Corbacho apeló a la «serenidad» en la discusión. «Bien bien, no lo habremos explicado, porque si no, no se habría montado el lío que se ha montado. Seguramente no lo hemos explicado bien», ha comentado. Reconoció que el Ejecutivo lo podía haber hecho «de otra manera», pero ha destacado que se ha optado por la «responsabilidad» en este asunto, porque el aumento en la esperanza de vida hace necesarios cambios para sostener el sistema dentro de varias décadas.
Una obligación. Según recordó Corbacho, el Gobierno estaba obligado, por una moción aprobada por el Congreso en mayo del 2009, a presentar un informe sobre la sostenibilidad futura del sistema de pensiones.
Hecho este apunte, el ministro de Trabajo recordó que «ahora toca menos ruido y más debate» y reclamó al resto de partidos, «menos crítica y más propuestas», porque el Gobierno no ha presentado «un decreto ley» y «al final» se debe encontrar «la mejor fórmula» para garantizar las pensiones.
Por otra parte, el ministro abogó por dejar atrás «la cultura de la jubilación anticipada», y argumentó que un país que basa su futuro en el trabajo sólo desde los 30 hasta los 55 años está «abocado al fracaso». «Debería estar socialmente muy mal visto (prejubilar a alguien a los 55 años) y la empresa que lo hace debería tener problemas para poder explicar lo que quiere hacer», opinó el ministro, que ha dejado claro que este debate no tiene nada que ver con la crisis. De hecho, comentó que si se pensara sólo en la crisis, quizá las jubilaciones anticipadas podrían permitir dar entrada a más jóvenes al mercado laboral. Por otra parte, Corbacho garantizó la «magnífica salud» de la Seguridad Social y del fondo de reserva de pensiones, y recordó que si el Gobierno hubiera desatendido la petición del Congreso para abrir este debate «hoy las críticas serían tremendas».