Diario de León

La crisis dispara las peticiones de ingreso en las Fuerzas Armadas

Por primera vez desde su profesionalización en el 2001 el Ejército supera el tope de soldados fijado por ley; ¿Buscan una carrera atractiva o son mercenarios?

Uno de los soldados españoles destinados en Afganistán realizando su labor diaria.

Uno de los soldados españoles destinados en Afganistán realizando su labor diaria.

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césar calvar | madrid
León

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Cuando el paro hace estragos entre los jóvenes -según la última EPA afecta al 39,07% de los menores de 25 años-, las Fuerzas Armadas ofrecen todo cuanto buscan las personas que intentan abrirse camino en la vida: sueldo fijo, incorporación inmediata, viajes a países exóticos y posibilidades de promoción en una «empresa» que nunca quiebra. Ese puede ser el motivo por el que los ejércitos no paran de recibir aspirantes a soldado. Tantos que, por primera vez desde la abolición de la mili en 2001, el Ministerio de Defensa ha superado el tope legal de efectivos de tropa y marinería, 86.000. Un empleo de soldado parece hoy un chollo, aunque tenga una pega: te pueden matar.

Pese a que el peligro de sufrir una desgracia es cada vez mayor, sobre todo en teatros de operaciones como Afganistán o Líbano, los datos de reclutamiento hablan por sí solos. El ardor guerrero de los españoles no ha parado de crecer desde que estalló la crisis.

El 1 de enero de 2008, nueve meses antes de que la quiebra de Lehman Brothers despertara a los españoles de sus sueños de riqueza y pleno empleo, los ejércitos de Tierra, Aire y la Armada contaban con 79.118 soldados y marineros. A principios de 2009, con el país ya en recesión, su número había crecido hasta 81.607. Desde entonces el incremento ha sido aún más espectacular: el 1 de febrero el personal de tropa ascendía a 86.112, por encima del «objetivo de fuerza» (número de soldados precisos para garantizar la defensa) que fijó el Congreso. Y otras fuentes aseguran que puede haber entre 1.500 y 1.800 más en los centros de formación.

¿A qué obedece tal aumento en tan poco tiempo? La respuesta de Defensa es que «el aumento de la demanda de plazas es anterior a la crisis». Un portavoz de este departamento lo atribuye a que las Fuerzas Armadas ofrecen la posibilidad de realizar «una carrera atractiva».

Ese discurso oficial choca con el análisis de algunos expertos castrenses en activo, que por razones obvias piden el anonimato. Para ellos, «la mayoría de los recién llegados son mercenarios» que ven en los ejércitos un «refugio laboral».

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