El Gobierno aparca el retraso de la jubilación en pro del consenso político
Moncloa cree oportuno que sea el Ejecutivo de la próxima legislatura quien afronte el precio de ese cambio, dado que se prevé que el inicio de su aplicación sea el 2013

Celestino Corbacho, durante la sesión de control al Gobierno, ayer en el Senado.
El Gobierno tira la toalla. El retraso de la edad de jubilación a los 67 años no se acometerá en la presente legislatura dada su negativa repercusión entre los ciudadanos, muy por encima de lo calculado por los más entusiastas de la reforma. El Ejecutivo ha decidido sacrificar su propuesta, en pro de un consenso político y social que no tenga coste en las urnas. Los miembros del Gabinete, incluido su presidente José Luis Rodríguez Zapatero, ya no mencionan en sus declaraciones públicas los 67 años como nueva edad legal de jubilación y diputados socialistas dan por hecho que la iniciativa morirá por abandono. Además, Moncloa considera oportuno que sea el Ejecutivo de la próxima legislatura quien afronte el precio de ese cambio de llevarse a cabo, dado que la fecha barajada para el inicio de su aplicación es el 2013.
El equipo de Rodríguez Zapatero teme ahora que cualquier retroceso provoque críticas de instituciones nacionales e internacionales, partidarias de reformas contundentes en las pensiones públicas. Por otro lado, Moncloa tampoco está dispuesta a que la sociedad piense que la rectificación obedece al éxito de la presión que CC.OO. y UGT han ejercido en la calle, precisamente los líderes sindicales fueron los primeros en afirmar que estaban absolutamente convencidos de que el retraso no se llevaría a cabo.
En paralelo se confirma que las modificaciones que se aprueben afectarán a varios aspectos, debido a «la complejidad del sistema». El secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, aseguró que «no existe una única medida en la que se puedan residenciar todos los males» y abogó porque las pensiones se correspondan con las cotizaciones realizadas, lo que implica reformar el periodo de cálculo (años laborales contabilizados para establecer el importe de la prestación) situado en 15 años.