Los 27 aplazan la tasa bancaria contra la crisis para no asfixiar la recuperación
Aunque la UE está de acuerdo con el principio de que «quien contamine, que pague», se impone la idea de que las entidades financieras no están para esfuerzos adicionales

El primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, Salgado y Trichet
Los 27 socios europeos y los gobernadores de los bancos centrales de la región no ven oportuno aplicar ahora una tasa anticrisis a las entidades financieras, porque podría comprometer la vuelta a la normalidad del sector y con ello la recuperación de las economías, al estrangular el crédito a empresas y familias. Lo admitió el presidente del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet, con su recomendación de «actuar con mucha prudencia», y la demanda de calibrar «el impacto acumulado».
El Consejo de Ministros de Finanzas de la UE, reunido con carácter informal en Madrid esta semana, escuchó con atención y cortesía el avance de las propuestas del comisario de mercado interior Michel Barnier, y coincidió en el principio de que «quien contamina, pague», es decir, que la factura de la crisis tendría que sufragarla el colectivo bancario. Admitió que conviene reducir el riesgo moral, y conseguir que los bancos no vean los instrumentos dispuestos como un seguro de cara a su propio rescate, desde la convicción de que cualquiera sea el riesgo que asuman, el Estado acudirá a socorrerlos.
1397124194 Esfuerzos adicionales. Pero también se impuso la idea de que las entidades financieras no están precisamente para realizar esfuerzos adicionales, cuando tienen que prepararse para asumir los futuros requerimientos de Basilea III. Los efectos se sumarían. Barnier se comprometió a concretar el fondo de previsión, financiado por los propios bancos, en junio, para formular propuestas concretas en octubre, y emprender las iniciativas legislativas en el 2011 de cara a su aplicación posterior. Basilea III, que exigirá a las entidades notables esfuerzos para incrementar su capital y liquidez está en fase de primeras consultas y estará vigente en el 2013.
En todo caso, en el paquete de propuestas de Barnier hay mucho más que el fondo anticrisis. Sugiere reforzar los poderes de los supervisores para que puedan, en circunstancias extremas, prohibir a una entidad el reparto de beneficios o imponerle el cese de las actividades de riesgo. También insta a armonizar el uso de instrumentos como la creación de bancos malos -”a los que se transfieren los activos dañados-” o las quitas en las negociaciones para reducción de deuda.
Las entidades españolas pueden respirar con cierto alivio. La ministra Salgado agregó que, si un fondo de recuperación saliera adelante, la posición nacional defenderá que «nuestra situación no es la misma que la de otros países».
Si se diseña en la Unión Europea un fondo de resolución de crisis, el Fondo de Garantía de Depósitos «constituirá una buena base para empezar a trabajar, pero tendría que perfeccionarse» con la introducción de mayores exigencias u obligaciones en función del riesgo incurrido por las entidades, precisó la ministra.