Diario de León

Los especuladores ignoran el rescate irlandés y atacan ahora a España

Se dispara el riesgo de contagio con un Ibex por debajo de los 10.000 puntos

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julio díaz de alda | madrid
León

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La voracidad no tiene límites. Mientras la Unión Europea y el MFI ultiman los detalles del rescate griego, y las instituciones europeas se afanan en recalcar que se han acabado los problemas serios en la región del euro, los especuladores afilan de nuevo los dientes y miran ya a España y Portugal como sus próximas víctimas.

Lejos de calmar a las fieras, la operación de salvamento a Dublín ha disparado las dudas sobre la solvencia de los países de la periferia europea. En España, el Ibex 35 sufrió ayer el mayor descenso desde agosto, con la banca como gran damnificada, y perdió la cota psicológica de los 10.000 puntos. La mañana, con Dublín obligado a enterrar al Tigre Celta para tomar el salvavidas internacional, se presentaba en apariencia tranquila. Pero nada más lejos de la realidad.

Desde el primer momento, la prima de riesgo española no dejó de crecer. La referencia, que mide la diferencia del coste (interés a pagar por el Tesoro) del bono a diez años con su homólogo alemán, subió como la espuma para superar a media tarde los 210 puntos básicos. En concreto, el 'papel' español ofrecía un interés del 4,75% frente al 2,65% del bund germano. La palabra del día era 'contagio', y las instituciones se afanaban en intentar separar el trigo de la paja.

Desde Bruselas, el portavoz de la Comisión Europea para Asuntos Económicos, Amadeu Altafaj, reconocía que la premura para organizar el rescate irlandés (los ministros de finanzas de los 27 aprovecharon el domingo para cerrar el asunto) se debía en gran parte a la necesidad de frenar esa temida plaga de desconfianza. E iba más allá, al subrayar de forma tajante que España no es Irlanda, por lo que pedía evitar analogías entre los países.

España tiene los deberes hechos. «El caso irlandés es muy específico», defendió Altajaf, para recordar que España está haciendo los deberes: «la situación se está afrontando con esfuerzos adecuados de consolidación fiscal pero también con reformas estructurales que pueden reforzar el crecimiento potencial y la creación de empleo para fortalecer la confianza».

Es más, insistió en que no hay necesidad de un nuevo paquete de recorte o de reequilibrio fiscal. El responsable comunitario de Asuntos Económicos se esforzó por alejar el fantasma del vecino Portugal, también muy castigado por los inversores. En casa, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, hizo lo propio en su habitual reunión de los lunes con los barones del PSOE. El mensaje era claro: no somos Irlanda.

Así lo explicó después del encuentro el secretario de organización socialista, Marcelino Iglesias, quien recordó que España tiene un nivel de deuda sobre Producto Interior Bruto (PIB) veinte puntos por debajo de la media europea y déficit público 'reconducible' con un sistema financiero fuerte y solvente, más si cabe después de los test de estrés del pasado verano.

Junto al presidente, varios ministros aprovecharon distintos foros para insistir en la solvencia y fortaleza españolas. La responsable de Economía y Hacienda, Elena Salgado, aseguró que el país cumple al pie de la letra su particular plan de ajuste.

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