Alemania relaja el pacto de competitividad por el recelo que genera en la UE
Alemania apuesta por una nueva táctica para consensuar con sus socios europeos su controvertido Pacto de Competitividad. Tras escenificar junto a Francia en la última cumbre comunitaria su firme apuesta por más ajustes para revitalizar las economías de la Eurozona, Berlín ha rebajado la temperatura del debate con una posición mucho más flexible. Alemania recordó a lo largo de la semana pasada que su propuesta, en la que figura desligar los incrementos salariales del IPC, ni contiene «líneas rojas» ni está concebida como un «todo o nada». Consciente de que el Pacto de Competitividad escocería a buena parte de los Veintisiete, Angela Merkel optó por aliarse con Nicolas Sarkozy para presentar la iniciativa a sus socios en la cita comunitaria de hace diez días. Los dos mandatarios comparecieron juntos antes de reunirse con el resto de jefes de Gobierno para subrayar que «el mundo debe entender que la economía europea está en un proceso de convergencia». La propuesta, según agregaron, también persigue restablecer la confianza internacional en el euro.
A puerta cerrada empezaron a aparecer los problemas, porque hasta 20 de los 27 países han mostrado su malestar por las medidas planteadas. Eso ha llevado a Alemania a frenar su exigencia.