Grecia amenaza con la bancarrota si no llega la ayuda antes del 26 de junio
La oposición y los sindicatos responden con otra huelga general por los recortes

El primer ministro, Papandréu, y el líder de la oposición mayoritaria, Antonis Samarás.
Grecia se asoma al abismo de la quiebra financiera. Yorgos Papandréu, primer ministro y en este momento hombre más impopular del país, fracasó ayer en su intento de consensuar con los sindicatos y principales partidos de la oposición el nuevo paquete de recortes de gasto público y privatizaciones anunciado el lunes para evitar la quiebra del país.
El sindicato griego de funcionarios públicos Adedy llamó a sus afiliados a una manifestación el sábado 4 de junio en Atenas para «decir no» a «una nueva tormenta de recortes, aumentos de impuestos, privatizaciones, despidos y limitaciones de derechos de jubilación», según detalló en un comunicado. Esta central prepara, además, una nueva huelga general junto con la Confederación de Trabajadores de Grecia (GSEE), principal sindicato del sector privado, para el 21 de junio, aunque la fecha todavía está sin cerrar.
Papandréu, preocupado por convencer a sus socios europeos de que está dispuesto a cualquier sacrificio con tal de sanear las cuentas públicas, aseguró estar preparado para escuchar ideas y propuestas «realistas» que contribuyan a encarar el difícil escenario de deuda pública y déficit desbocados
Pesimismo. Pese a los esfuerzos del primer ministro, ayer quedó patente que el pesimismo hace mella en el Ejecutivo heleno. El responsable de Finanzas, Yorgos Papaconstinu, admitió en una entrevista concedida a una televisión ateniense que si Grecia no recibe el mes que viene el quinto tramo de la ayuda internacional comprometida, cuyo importe asciende a 12.000 millones de euros, tendrá que declarar la bancarrota del Estado. «Si no recibimos el dinero hacia el 26 de junio nos veremos obligados a cerrar la tienda y declarar la imposibilidad de pagar nuestras obligaciones», declaró al canal Skai.
La reacción a esas palabras no se hizo esperar. La agencia de calificación crediticia Moody-™s avisó de que un impago de la deuda soberana griega tendría consecuencias también para otros países del euro, sacudidos por la inestabilidad en los mercados. La agencia subrayó que los perjuicios se producirían independientemente de que la quiebra fuera «ordenada».