Merkel y Sarkozy invitan a los bancos a colaborar en el rescate de Grecia

Berlín y París sellan una postura común para intentar calmar los mercados

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enrique müller | berlín
León

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El legendario eje franco-alemán sigue vivo, goza de buena salud y es capaz de hacer concesiones si está en juego el futuro de la Unión Europea. La canciller alemana, Angela Merkel y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, olvidaron ayer viejas rencillas y anunciaron en Berlín que están dispuestos a unir sus fuerzas para solucionar la crisis de Grecia y buscar la participación voluntaria de los acreedores privados en el nuevo paquete de ayuda al país helénico, sobre la base de la llamada «iniciativa de Viena». Los dos mandatarios abogaron por una total coordinación con el Banco Central Europeo y por la mayor celeridad posible para solucionar los problemas que atraviesa Atenas.

El pacto a dos bandas, que abre la puerta a su respaldo posterior en el seno de la Unión en las citas previstas para los próximos domingo y lunes para analizar la crisis griega, calmó de inmediato a los mercados. Y, sobre todo, alejó la idea de una reestructuración forzosa de la deuda helena, tal y como había defendido hasta ahora el Ejecutivo alemán.

Conocido el acuerdo, los números rojos con que habían amanecido las bolsas del Viejo Continente tornaron al verde. En España, el Ibex cerró con un alza del 2,2% hasta los 10.135 puntos. También las primas de riesgo de los países periféricos, incluida la griega, se relajaron, aunque todavía permanecen en niveles muy altos.

El acuerdo alcanzado entre Merkel y Sarkozy supone una peligrosa concesión de la canciller germana, que le puede originar serios problemas en el seno de los partidos que integran la coalición. Aun así, Merkel defendió la nueva estrategia pactada con Sarkozy y que toma como base el acuerdo alcanzado en 2009 para combatir la crisis de deuda de los países de Europa Central y del Este.

Según el esquema de la «Iniciativa de Viena», los bonos que vencen son reembolsados completamente por la emisión de nuevos instrumentos con vencimiento a 7 años y cuyos intereses son idénticos a los de las obligaciones iniciales.

«Queremos una participación de los acreedores sobre una base voluntaria. Insisto en lo de la base voluntaria», dijo Merkel durante una rueda de prensa conjunta realizada en la sede del gobierno germano. «La iniciativa de Viena es un buen cimiento y creo que podemos avanzar sobre esta base», añadió la canciller, quien resaltó que tanto ella como Sarkozy esperan que el nuevo programa de ayudas para Grecia sea aprobado «lo antes posible»

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Hasta ahora, el Gobierno germano, obligado por una resolución presentada por los grupos parlamentarios demócrata cristiano y liberal y aprobada por el pleno del Bundestag, había pedido un aporte «sustancial, cuantificable y confiable» de los bancos, fondos de inversión y seguros en el nuevo paquete de ayudas para Grecia, que debían cambiar sus bonos griegos por otros nuevos, con los mismos intereses pero con un vencimiento posterior.