Merkel y Sarkozy promueven en la UE un «verdadero gobierno económico»
Los líderes exigen el compromiso de los miembros con la estabilidad presupuestaria

La canciller alemana y el presidente francés, en la rueda de prensa que ofrecieron ayer.
El eje franco-alemán está dispuesto a liderar la «firme defensa» de la zona euro. Con este objetivo, la canciller germana, Angela Merkel, y el presidente galo, Nicolás Sarkozy, acordaron en un encuentro celebrado en el Elíseo tres propuestas de calado para combatir la especulación y recuperar el crecimiento.
Van a promover la creación de un «verdadero gobierno económico» de la zona. También exigirán, antes del verano del 2012, el compromiso constitucional de cada uno de los Estados miembros con la estabilidad presupuestaria, y, finalmente, instan el establecimiento en la región, a partir del próximo septiembre, de una tasa sobre las transacciones financieras.
En el ámbito bilateral, los dos socios están dispuestos a ir un poco más allá, y preparan la armonización de los impuestos que gravan a las empresas en sus respectivos territorios. Pero la solidaridad de Francia y Alemania con los países más vulnerables con los que comparten moneda se acaba allí donde termina su capacidad de sacrificio. Sarkozy elogió en su nombre, y en el de su colega, los avances en los ajustes puestos en marcha por los gobiernos de Italia y España. «Nuestros amigos de estos dos países —reconoció el presidente francés— están haciendo esfuerzos muy importantes» en materia de ajuste presupuestario y disciplina del gasto.
Pero Sarkozy y Merkel rechazaron de plano la emisión de eurobonos, defendidos en varias ocasiones por el Jefe del Ejecutivo español, así como por otros destacados dirigentes europeos. «Vivimos en democracia y cada cual puede expresar su opinión», reconoció Merkel, para añadir que un instrumento de este tipo «podría constituir el último recurso, pero nunca la varita arreglatodo a aplicar en este momento». El presidente francés marcó los tiempos: no sería realista que, sin disponer de la gestión de las políticas de gasto, ni del control de los desembolsos, garantizáramos ante todo el mundo la deuda de todo ‘quisqui’, expresó, en términos todavía más coloquiales. También dista de estar madura la decisión sobre una eventual ampliación del Fondo que financia los rescates de países en dificultades, a la que se opone Alemania en este momento por ser una cifra enorme.