Berlín quiere como ‘número dos’ del BCE a un discípulo del ‘halcón’ Stark
El candidato es Jörg Asmussen, viceministro de Finanzas del Gobierno alemán.
La directora del FMI y el ministro de Finanzas francés conversan en el G-7.
El Gobierno alemán dio ayer los primeros pasos para acabar con la tormenta que desató el viernes con su inesperada renuncia Jürgen Stark, el último halcón del Banco Central Europeo, y, al mismo tiempo, recuperar la influencia en el seno de la institución. En menos de 24 horas, designó a Jörg Asmussen, mano derecha del actual ministro de Finanzas alemán, para ocupar el cargo que dejará vacante el último rebelde del BCE, cuyo movimiento, sumado a los intensos rumores sobre la quiebra de Grecia —eventualidad ante la cual Berlín ultima medidas para proteger a su banca—, hundió las Bolsas y el euro y disparó las primas de riesgo de Grecia, Portugal, Italia y España.
Ironía de la historia: la elección de Asmussen, un brillante economista de 45 años y actual viceministro de Finanzas que ha trabajado con cinco ministros de tres partidos distintos, hará posible que el sillón reservado para el jefe de economistas en el seno del BCE sea ocupado por un discípulo aventajado de Axel Weber, el banquero que desató la crisis en mayo del 2010 cuando criticó públicamente la compra de deuda griega.
La designación de Asmussen tiene además doble importancia para Berlín. Cuando Weber renunció al cargo de responsable del Bundesbank fue reemplazado por Jens Weidmann, otro aventajado discípulo suyo y que había sido cinco años consejero de Angela Merkel. Weidmann, al igual que Jürgen Stark, se opuso a la ampliación del programa de compra de deuda para sostener a España e Italia el pasado agosto, actitud que provocó la más reciente crisis que vive el BCE y que se agudizó el viernes. La llegada de Jörg Asmussen hace suponer que los dos discípulos de Weber, y amigos íntimos en la vida privada, formarán un frente común para defender la ortodoxia monetaria que les enseñó su maestro cuando ambos eran estudiantes en Bonn.
La candidatura de Asmussen, anunciada en Marsella por su jefe Wolfgang Schäuble, ya fue saludada por Jean-Claude Juncker, el jefe del Eurogrupo, y tampoco causará irritación en el seno del partido Socialdemócrata. Asmussen es militante del SPD e hizo carrera a la sombra del exministro de Finanzas socialdemócrata Peer Steinbrück. Algo raro en la política alemana, conservó su cargo de viceministro de Finanzas cuando llegó al poder la actual alianza que gobierna el país, gracias a sus impecables credenciales de economista y hábil gestor de crisis
Trichet, a la baja. El futuro jefe de economistas del BCE conoce casi de memoria los números de teléfonos de todos los actores importantes de las finanzas europeas. También goza de la confianza de Schäuble y de la canciller. Pero su amistad con Jens Weidmann puede ser decisiva para recuperar la influencia de Berlín en el BCE.
Después del impacto que causó la renuncia de Stark, los medios de comunicación alemanes denunciaron el viernes la pérdida de credibilidad del BCE e, incluso, se atrevieron a cuestionar a Jean-Claude Trichet, como lo hizo el influyente periódico conservador Frankfurter Allgemeine Zeitung. «Trichet puso al BCE al servicio de la política para presionar a la baja el costo de los intereses de Italia y España».