La canciller alemana, más receptiva con las medidas por el empleo

Merkel, Mariano Rajoy y el primer ministro italiano, Mario Monti, ayer, en Bruselas.
Merkel se mostró más receptiva con las medidas para impulsar el crecimento y el empleo, aunque sin abrir la puerta a planes de estímulo como los diseñados al principio de la crisis. La líder conservadora se centró en cuestiones como la movilidad laboral porque «hay países en los que se buscan trabajadores, mientras que en otros la tasa de paro es elevada».
Los socios, que plantearon la cumbre como una sesión preparatoria de cara a la toma de decisiones en junio, discutieron la posibilidad de reforzar el Banco Europeo de Inversiones. Paralelamente, ya están casi en marcha los bonos de proyectos concebidos para captar financiación privada destinada a las infraestructuras. En principio, se pondrá en marcha una fase piloto hasta el 2014 con la que se pretende lograr 4.500 millones procedentes de fondos de pensiones y aseguradoras.
Nueva vuelta de tuerca
El telón de fondo de los debates volvió a ser Grecia. La cumbre se calentó horas antes de su inicio con una nueva vuelta de tuerca de los socios. Al parecer, los responsables técnicos del Eurogrupo han pedido a los integrantes del club que preparen planes individuales de contingencia ante el riesgo de que Atenas abandone el bloque. El Gobierno heleno se apresuró a desmentir las informaciones, pero en Bruselas se juzgaba «normal» que se estudien distintos escenarios ante el riesgo de la fractura de la moneda única. El FMI ya ha admitido que elabora análisis similares porque es su «obligación». La segunda lectura de la recomendación de la Eurozona hay que interpretarla en clave electoral. Al airear sus planes, los integrantes de la divisa presionan a Grecia para que sea realmente consciente de lo que se juega en las próximas elecciones.