Diario de León

Merkel sepulta las opciones de una inyección directa a la banca española

España podría tener que cargar en los Presupuestos el peso del rescate a los bancos.

Mariano Rajoy saluda a Angela Merkel en un momento de la sesión europea de ayer.

Mariano Rajoy saluda a Angela Merkel en un momento de la sesión europea de ayer.

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iñaki castro | bruselas
León

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Angela Merkel se guardó hasta el final la gran sorpresa de la cumbre de la UE. La canciller alemana anunció en su última comparecencia que rechaza frontalmente la recapitalización directa de la banca española. Aunque la decisión definitiva deberán tomarla en las próximas semanas los 17 ministros de Finanzas de la zona euro, la líder conservadora torpedeó las negociaciones antes de que empezaran.

Si el veto se materializa al pie de la letra, España deberá cargar en sus cuentas públicas con el peso del rescate para sanear las entidades financieras. El impacto real sobre el déficit y la deuda no sería colosal, pero se introduce un factor de incertidumbre justo cuando los mercados tienden a estabilizarse.

Merkel no pudo ser más clara durante su intervención en Bruselas. «No va a haber ninguna recapitalización directa de carácter retroactivo», espetó convencida de que esta herramienta solo estará disponible para las crisis del futuro.

Su negativa afecta a los sistemas bancarios que se han apuntalado con fondos europeos —Irlanda y Grecia— y a los que se respaldará a corto plazo como sucede con el español. Consciente del golpe que supone para el Gobierno de Mariano Rajoy, la canciller recordó que ya se había pactado retrasar las inyecciones al sector hasta que entre en vigor el nuevo supervisor bancario único entre el 2013 y el 2014. «Para entonces, ya no tendremos ningún problema con las entidades españolas. Ésa es al menos mi esperanza», apostilló.

La contundencia de la canciller, que recuperó al instante su apodo de ‘Madame No’, confirma una marcha atrás que se veía venir progresivamente. Los socios comunitarios acordaron en su agónica cumbre de finales de junio la recapitalización directa. Esta medida supone que los socios de la moneda única se conviertan en los accionistas de las entidades rescatadas y asuman posibles pérdidas si una firma no sale adelante. Hasta la fecha, se ha aplicado el mismo modelo que guía el salvavidas para sanear el sector español. Es decir, la Eurozona presta el dinero a través del fondo de emergencia, pero el responsable último de devolver todo el préstamo sigue siendo el país beneficiario. El rechazo de Merkel implica mantener este esquema al menos a corto plazo.

La brutal presión de los mercados obligó a la líder germana a respaldar un acuerdo tácito en la cita de finales de junio. Con el paso de las semanas, sin embargo, Berlín empezó a dar muestras de que no estaba cómoda con la idea de asumir las hipotéticas pérdidas de bancos extranjeros.

Demostración de fuerza

Las razones del gesto de la líder conservadora apuntan en su mayoría en la misma dirección: las elecciones generales del año próximo. Según distintos análisis, la canciller quería espantar el fantasma de una recapitalización directa de la banca española en los prolegómenos de los comicios previstos en septiembre.

Aunque durante meses lo defendió con ahínco, Rajoy restó importancia al giro alemán. Incluso, elogió la actitud «muy constructiva» de la canciller y rechazó hablar de «una batalla de buenos y malos». El mayor peligro del ‘no’ germano reside en la percepción de los mercados. Ayer, esta situación no pasó inadvertida y el Ibex 35 se dejó un 2,3% mientras que la prima de riesgo repuntaba al alza hasta situarse en los 378 puntos. La única esperanza es que los ministros de Finanzas puedan reconducir la situación, una hipótesis que se presenta complicada dada la firmeza de Merkel.

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