Los países ricos empujan para forzar un tajo de 100.000 millones en la UE
Berlín y Londres complican la aprobación de los presupuestos con su austeridad.

Merkel y Rajoy, analizaron las últimas propuestas sobre el próximo presupuesto de la UE.
Los ajustes llegan al santuario del Presupuesto de la UE. Las cuentas comunitarias, que jamás se han reducido desde el nacimiento del bloque tras la II Guerra Mundial, afrontan un tajo próximo a los 100.000 millones en el periodo 2014-20. Comandados por Alemania y Reino Unido, los países ricos presionaron en la cumbre de los Veintisiete que arrancó ayer para obtener un drástico recorte en los fondos europeos. Francia, España e Italia volvieron a formar frente común para intentar contener el tajo, lo que hizo encallar las negociaciones. Su resistencia sirvió para que se avanzara en el paquete concebido para ayudar a atajar el paro juvenil, que podría ascender a 5.000 millones.
Los Veintisiete no empezaron con buen pie las negociaciones. Antes de que se sentaran a la mesa en Bruselas, el presidente de la UE, Herman Van Rompuy, se vio obligado a alterar todo el plan de trabajo. Su intención inicial era que los mandatarios debatieran juntos el Presupuesto, pero tuvo que dar marcha atrás y organizar un carrusel de encuentros bilaterales ante las marcadas diferencias. Pese a que Angela Merkel y François Hollande se habían entrevistado la víspera en el fútbol, sus esfuerzos no sirvieron para acortar la brecha entre países ricos y pobres.
Van Rompuy presentó a los socios una propuesta basada en las consultas de los últimos dos meses. Estos contactos se pusieron en marcha tras el fracaso de la cita de noviembre.
Entonces, los Veintisiete no consiguieron sellar un pacto en torno al planteamiento inicial del presidente de la UE. En un intento por obtener el respaldo de los contribuyentes netos —los países ricos que aportan a las arcas más de lo que reciben—, el ex primer ministro belga propuso un tajo de 80.000 millones en unas cuentas que rondan el billón de euros. El recorte tiene como referencia el plan presupuestario de la Comisión, que se utiliza como base negociadora. Si se compara con el periodo 2007-13, la reducción se limita a 26.000 millones.
Los socios ricos, especialmente Reino Unido, Alemania, Holanda y Suecia, ya advirtieron de que la oferta de Van Rompuy era insuficiente. Todos exigían un recorte más profundo. gasto» que soportan los gobiernos.
Van Rompuy no llegó tan lejos como para satisfacer plenamente a los británicos. Según distintas estimaciones, tenía previsto elevar hasta los 100.000 millones el tajo presupuestario. La dimensión de este recorte encaja más con las pretensiones germanas, el mayor contribuyente del bloque. En principio, el dinero se reduciría principalmente en el programa ‘Conectado Europa’, un entramado de inversiones ideado por la Comisión para mejorar las infraestructuras transfronterizas en materia de transporte, energía y teleconomunicaciones. También se contemplaba meter la tijera con los funcionarios, que en los últimos días han vuelto a manifestarse. La guinda para ganarse a Cameron fue el mantenimiento del cheque británico de 3.500 millones anuales.