La banca española no teme el contagio de la situación chipriota
La banca española no teme el contagio de Chipre. Por paradójico que parezca, considera que se encuentra protegida por ese «contrato blindado» que es el MOU, o pliego de condiciones que hubo que suscribir para recibir la asistencia financiera que ha permitido la recapitalización de las entidades con graves problemas. Miguel Martín, presidente de la Asociación Española de Banca, fue tajante en sus afirmaciones, en el marco de la presentación de resultados del sector.
«Chipre no es un precedente, ni habrá contagio», declaró. De producirse, el presidente del Banco Central Europeo y los dirigentes de la Unión Monetaria tendrían que adelantar los mecanismos previstos, la unión bancaria con su fondo de garantía común, y las compras de deuda.
Por si no hubiera quedado suficientemente claro, el presidente de la AEB añadió que «los depósitos siempre han tenido protección prioritaria y absoluta en las crisis financieras». Y añadió que, en todo caso, la crisis chipriota ha puesto en evidencia la necesidad de acelerar los planes de la integración, «porque no tiene sentido que un depósito en euros de un banco europeo, pongamos que sea chipriota, tenga distinto tratamiento que el colocado de otro banco europeo, pongamos que alemán». Otra cosa sería desmontar la unión monetaria.
Martín informó de que los grupos bancarios españoles perdieron el pasado año 1.653 millones de euros. En realidad, los números rojos de la actividad fueron más abultados, nada menos que 2.781 millones, porque en la primera de estas cifras se incluyen las ganancias de los socios minoritarios que los gigantes españoles del crédito tienen en México o Brasil, que, como es lógico se los quedaron los correspondientes accionistas.