La salida de Alfredo Sáenz abre un periodo de transición en el Santander
Javier Marín, procedente de banca privada, nombrado primer ejecutivo de la entidad.
El ex consejero Alfredo Sáenz, el presidente, Emilio Botín y el nuevo primer ejecutivo, Javier Marín.
Alfredo Sáenz, vicepresidente primero y consejero delegado del Santander, abandona uno y otro cargos voluntariamente y su salida abre un periodo de transición en el primer grupo bancario español. Le sustituye en esas funciones, como primer ejecutivo, Javier Marín, que fue secretario personal del presidente Emilio Botín, y posteriormente se hizo cargo del segmento de negocio de banca privada.
Detrás de la renuncia de Sáenz está el proceso judicial que le ha supuesto una condena en firme. El Tribunal Supremo le sentenció en el 2011 a tres meses de prisión y de inhabilitación para ejercer funciones en banca por los delitos de acusación y denuncias falsas contra unos deudores de Banesto. El Ejecutivo presidido por José Luis Rodríguez Zapatero indultó a Sáenz en el último momento de su mandato, pero el alto tribunal estimó que el Gabinete se había extralimitado al incluir en su concesión de gracia los impedimentos para ejercer la actividad bancaria.
Un quiebro final del gobierno de Mariano Rajoy ha servido de poco. Economía flexibilizó las condiciones del examen final del Banco de España a la hora de determinar quien reúne la condición de «honorabilidad» para desempeñar las funciones de banquero, con el escudo de la normativa de la Autoridad Bancaria Europea (EBA). La institución que preside Luis María Lindese ha librado de llegar a pronunciarse, si bien emitió señales poco propicias. No están los tiempos para flexibilizar los juicios sobre las conductas de los banqueros, con la reputación del sector en juego y las durísimas críticas surgidas desde la sociedad civil.
Un camino de apoyos
La trayectoria de Alfredo Sáenz ha suscitado, no obstante, todo tipo de apoyos. Desde el muy notorio del presidente del banco, Emilio Botín, con sus elogios al desempeño de funciones en la propia entidad, hasta el del principal representante del sector, Miguel Martín, presidente de la Asociación Española de la Banca Privada, que no dudó en calificar al hasta ahora número dos del Santander como el mejor ejecutivo del sector en la historia reciente de la banca española. Desde el Banco de España se ha considerado que la dimisión de Alfredo Sáenz como consejero delegado del Santander es una decisión «positiva que contribuirá a fortalecer la solidez del sistema financiero español».
Por su parte, De Guindos ha expresado su «máximo respeto» a la decisión adoptada por Alfredo Sáenz y ha elogiado su trayectoria en la banca española al señalar que ha tenido «un papel muy relevante».
En el grupo Santander se abre un periodo de transición que no ha suscitado dudas en el mercado. En una jornada en la que el Ibex 35 registró un avance del 1,85%, los títulos del banco se revalorizaron el 2,60%. Fuentes del mercado estiman que el movimiento decidido por la entidad es una toma de posición que se adelanta a los acontecimientos.
Analistas del sector han puesto el foco en el futuro de una entidad financiera que ocupa la cabecera del sistema bancario español, mientras mantiene una cada vez más extensa presencia en el ámbito anglosajón. Desde su interpretación, hubiera sido dificil mantener la reputación de la institución si hubiera seguido al frente un directivo con los problemas judiciales reconocidos.