Rajoy afirma que no tiene intención de cambiar la reforma laboral
El primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho, y Rajoy, en la cumbre de ayer.
Mariano Rajoy afirma que no tiene intención de cambiar la reforma laboral «ni en una ni en otra dirección». Mientras le llegan presiones desde Alemania, y sugerencias desde la Comisión Europea, el presidente del Gobierno se muestra convencido de las bondades de los cambios ya introducidos en el mercado de trabajo.
«Estamos en proceso de evaluación, y ya puedo adelantar que estamos muy satisfechos», comentó en la conferencia de prensa que celebró de forma conjunta con el primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho, en el marco de la cumbre bilateral hispano-lusa. Un informe para uso interno del Gobierno alemán, filtrado en vísperas de la reunión del Eurogrupo dedicada a examinar los desequilibrios de España, consideraba «imprescindible» que el Ejecutivo de Rajoy profundizara aún más en la reforma laboral para superar las rigideces que aún persisten.
Rajoy aludió a estas presiones, sin mencionarlas, pero citó a las dirigidas en sentido contrario. «Hay quien ha pedido una marcha atrás en la reformas, y quienes han pedido otras cosas», manifestó, y explicó que «cuando uno gobierna tiene que tomar decisiones ateniéndose a la realidad y a los intereses generales». Argumentó que los cambios ya introducidos en las normas han aportado competitividad a las empresas. Y encontró el apoyo expreso de Passos Coelho, quien recordó que las medidas «tardan en surtir efectos», pero ensalzó todo tipo de actuaciones dirigidas a combatir la «auténtica tragedia» del paro de los jóvenes.
Tanto Rajoy como su colega luso confesaron no tener noticias, salvo por la prensa, de una eventual iniciativa franco- germana para movilizar hasta 60.000 millones en créditos blandos destinados a empresas europeas que proporcionen ocupación a menores de 25 años. Por descontado, los dos se declararon muy favorables a una propuesta de este tipo. Y el Jefe del Ejecutivo español reiteró sus esperanzas en otras vías ya acordadas de apoyo al empleo, como la dotación de 6.000 millones incluida en el Presupuesto comunitario para el periodo 2014-2020 o los planes del Banco Europeo de Inversiones, y los aún no concretados proyectos del Banco Central Europeo para facilitar a las pymes el acceso al crédito.
Exigencias
El presidente del Gobierno aprovechó para exigir a Europa, y aquí también encontró la solidaridad del mandatario luso, «una respuesta más intensa» a la situación de los países más vulnerables. Lo que Rajoy y Passos Coelho esperan de los socios comunitarios es el cumplimiento del calendario establecido para la unión bancaria, y que se impliquen en los dos graves problemas que, en mayor o menor medida, acosan a los miembros del sur: el cortocircuito del crédito a empresas y familias y el abrumador paro juvenil.
Rajoy y el dirigente luso rechazaron de plano que las elecciones alemanas del próximo septiembre determinen la orientación de las políticas que, de cara a Europa y los países miembros, defiende la canciller Merkel. En consecuencia, han optado por confiar en que los calendarios de los proyectos ya en marcha para desarrollar «se van a cumplir, porque son fruto de un acuerdo, y los acuerdos se cumplen», coincidieron.