El Poder Judicial rechaza de plano dar amparo al juez del ‘caso Blesa’
Estima que las presiones denunciadas pueden deberse a «sensaciones subjetivas».
‘Desamparado’. Así ha quedado el controvertido juez Elpidio José Silva, instructor del caso donde se han investigado algunas operaciones realizadas en Caja Madrid bajo la presidencia de Miguel Blesa, tras ver como el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) rechazó ayer de plano la petición de amparo que presentó la semana pasada. Alegaba aquel haber sufrido «todo tipo de injerencias y presiones» en su trabajo a raíz de ordenar el encarcelamiento del ex financiero, pero los miembros del órgano de gobierno de la judicatura ni siquiera admitieron a trámite su denuncia porque consideraron que podría deberse a meras «sensaciones subjetivas» del protagonista.
Los cinco vocales de la Comisión Permanente del CGPJ estimaron por unanimidad que no existían fundamentos suficientes para darle el respaldo. A su juicio, los presuntos ataques a su independencia judicial de los que se queja Silva no tenían ni la repercusión ni la intensidad suficiente como para considerar que han puesto «en serio riesgo» su capacidad para decidir «sin presiones determinantes». Tampoco el momento procesal elegido para esas presuntas injerencias ni el contenido personal que presume el interesado contribuyeron a que el Consejo diera más importancia a unas actitudes que han sido consideradas incidentales.
Así, sobre las declaraciones del fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, y del fiscal jefe de Madrid, Manuel Moix, así como la investigación abierta por el Ministerio Público sobre supuestas irregularidades en la labor jurisdiccional del juez, los vocales apreciaron que no hubo descalificaciones y sólo apreciaciones jurídicas que, pese a ser contrarias a la suya, no suponen abuso alguno ni falta de respeto.
En cuanto a las expresiones del propio presidente del Consejo sobre el expediente disciplinario abierto al juez por otros casos distintos al de Blesa, la Comisión considera ex temporánea la queja de Silva porque tardo casi un mes en denunciarlas. En cualquier caso, Moliner ya explicó en su día que no pretendía prejuzgar y que sólo recordaba varios expedientes abiertos en el pasado al mismo protagonista, que culminaron con cuatro sanciones que, sin embargo, fueron archivadas por el Supremo debido a «problemas de caducidad» (su tramitación excedió de los límites legales).