La Ocde recomienda fortalecer el subsidio a parados de larga duración
Uno de cada cinco desempleados era un parado de larga duración en España a finales de 2007. Desde el cuarto trimestre de 2012, esta dramática situación la sufre uno de cada dos parados. Y lo más grave es que, según la Ocde (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) esto va a provocar un incremento «que será difícil de deshacer» del desempleo estructural. La Ocde avisa de que el número de parados de larga duración crece y corren el riesgo de perder su derecho a la ayuda por desempleo. En el contexto actual, alecciona la Ocde, es necesario mantener y «fortalecer» las ayudas a los parados de larga duración.
En su informe Perspectivas de Empleo para 2013, destaca que las ayudas a los parados «han actuado como estabilizadores automáticos cruciales durante la crisis, limitando el impacto negativo del paro y de las pérdidas de ingresos de los hogares». Al tiempo que se garantizan ingresos a los más vulnerables, la Ocde exhorta a adoptar medidas que faciliten la búsqueda de empleo como la ventanilla única, la colaboración público-privada, así como exigir disponibilidad para trabajar a grupos que habían quedado exentos.
Las previsiones del organismo no son optimistas, ya que asegura que el paro seguirá en tasas elevadas hasta bien entrado 2014. La tasa de desempleo en España (26,9% en mayo) es la segunda más alta de la Ocde, sólo superada por Grecia (27%) y muy por encima de la media (8%). El próximo año, España alcanzará una tasa de paro del 27,8%, según la organización.
Por otra parte, el empleo flexible en España se ha reducido desde el 50% en 2001 hasta el 39% en 2012, según destaca el informe Flexibilidad en el trabajo elaborado por Randstad, que incluye como empleo flexible los contratos temporales y los autónomos. A pesar de esta reducción, sigue siendo el país de la UE con mayor tasa de temporalidad (23,7%), sólo por detrás de Polonia (27,5%), aunque sea el que menos uso hace de las empresas de trabajo temporal.