Rechazo frontal al deseo de Bruselas y el FMI de bajar más los salarios
Sindicatos, patronal y Gobierno replican que ya hay un pacto para moderar sueldos.
El vicepresidente de la Comisión Europea, Olli Rehn, en una imagen de archivo.
Si la Comisión Europea (CE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) perseguían que hubiera consenso en España, lo han conseguido. Gobierno y oposición, de un lado, junto a patronal y sindicatos, de otro, mostraron ayer su rechazo frontal a la última propuesta de ambos organismos para rebajar los salarios hasta un 10% a cambio de un compromiso formal de creación de empleo.
Los más duros fueron las principales centrales sindicales. Así, para el secretario de Acción Sindical de UGT, Toni Ferrer, la propuesta resulta «descabellada» en un país donde los sueldos ya han caído un 6,3% desde 2010 —descontada la inflación— «sin haber tenido efecto positivo en el empleo».
Desde CC. OO. sostuvieron que la moderación retributiva «ya ha tocado suelo» en España y es hora de «todo lo contrario»: subir sueldos para que la demanda interna dinamice la economía. A su juicio, medidas como las que proponen el FMI y la CE son «contraproducentes» con una economía que aún trata de salir de la recesión.
Los agentes sociales recordaron que en enero de 2012 suscribieron el II Acuerdo Interconfederal para el Empleo y la Negociación Colectiva vigente hasta 2014.
También desde las dos principales patronales, tanto de la gran empresa (CEOE) como de las pequeñas y medianas (CEPYME), se puso en valor la importancia de los documentos suscritos con los sindicatos, «sin parangón en ningún otro país de la ‘zona euro’». Para el vicepresidente de la CEOE, Arturo Fernández, «no es el momento oportuno» de subir más los impuestos ni de bajar salarios, sobre todo cuando las críticas «vienen desde Bruselas donde los sueldos van al alza». Lo que les preocupa a los empresarios es que se reduzcan los costes de financiación respecto a los otros países del euro
La sensación de que los organismos internacionales se inmiscuyen en asuntos nacionales sin valorar las consecuencias adversas fue también generalizada entre los partidos políticos. Desde el PP, su portavoz de Economía en el Congreso, Vicente Martínez Pujalte, censuró el apoyo del vicepresidente de la CE, Olli Rehn, a la idea del FMI. «Cada uno tiene que opinar de lo suyo» y le pidió que sea más cuidadoso con sus palabras. Unas recetas «nefastas», señaló el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba. También distintos portavoces de CiU, IU y UPyD rechazaronque una mayor devaluación salarial sea la salida a la crisis y la fórmula para crear empleo. «Lo que el país necesita de Europa son políticas de reactivación y no de más recortes», coincidieron.