Bruselas y el FMI concentran toda la presión sobre el colosal paro español
Reclaman un pacto nacional que impulse la creación de empleo con una bajada salarial .

La directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde.
El auténtico drama de la crisis ya no se esconde tras los decimales de las cifras del déficit y las espectaculares convulsiones de los mercados. Con los parqués estabilizados desde hace meses y la Unión Europea convencida de que no se podía apretar más con los ajustes, el gran desafío de España para los próximos años ha quedado completamente al descubierto. La alarmante tasa de paro —algo menos de 6 millones de personas, un 26,26% según el último y ‘esperanzador’ registro del pasado julio— empieza a acaparar toda la atención de las instituciones internacionales. El resultado es una creciente presión que se ha concretado en el planteamiento de una bajada general de sueldos para acelerar la creación de empleo, contestado desde España con un rechazo unánime y frontal de sindicatos, patronal y Gobierno.
El FMI encendió hace diez días el debate sobre la necesidad de medidas drásticas para consolidar una fuerte reducción del paro más allá de posibles efectos estacionales. En su informe anual sobre la economía española, la entidad explica que el Gobierno de Mariano Rajoy se encuentra ante su reto más complicado tras haber logrado una «pronunciada» bajada del déficit en las condiciones más adversas. Los expertos del organismo monetario internacional no llaman a ningún tipo de relajación, pero reconocen los esfuerzos del Ejecutivo central y de las comunidades autónomas para equilibrar sus cuentas en plena recesión, la segunda que sufre el país en apenas seis años.
Pese a la importancia que otorga a las cifras, el Fondo considera que toda la estrategia debería comenzar con un gran pacto entre la patronal y los sindicatos. Tras sus diversas entrevistas en España, los expertos del organismo reconocen las dificultades para sellar un acuerdo de este tipo, pero piden «explorar» la opción por el «enorme» desafío que afronta el país. Incluso, se recuerda que la bajada salarial del 10% se utilizó de una forma «ilustrativa» para los cálculos y se abre la puerta a poner en marcha la propuesta más a medio plazo.
Aunque el organismo dirigido por Christine Lagarde ha tomado la delantera en la rebaja salarial, Bruselas vigila la evolución de la reforma laboral española desde su aprobación en 2012. En junio, los socios comunitarios refrendaron las recomendaciones económicas elaboradas por la Comisión para la segunda mitad de este año y el inicio del siguiente. En ese documento, Olli Rehn aceptó relajar los objetivos de déficit a cambio de un calendario con medidas estructurales concretas. Una de las decisiones exigidas consistía en examinar el impacto de las modificaciones introducidas en el mercado de trabajo. La gran tarea debía centrarse en corroborar si los despidos se han reducido en favor de acuerdos para reducir los salarios y las jornadas.