El mercado del lujo se resiente de nuevo de la crisis económica mundial
Fotografía de una vivienda de lujo en Casteldefells, Barcelona.
Incluso aquellos que disfrutaban de un altísimo poder adquisitivo notaron los síntomas de la depresión, y el consumo de productos de lujo descendió un 8,4% en 2009. Tras una recuperación rápida entre 2010 y 2012, años en los que el sector creció entre un 10% y un 13%, un estudio de Bian & Company estima que el lujo acusará de nuevo la recesión económica: su crecimiento en 2013 se limitará a un 4% o 5% a nivel global, y en 2015 aumentará, como mucho, un 6%. De cumplirse las estimaciones para 2013, su crecimiento, pese a ralentizarse, sería un 50% mayor que el del PIB mundial.
Los ciudadanos europeos tienen cada vez menos capacidad para adquirir bienes de alta gama y, aunque sigue siendo el mayor escaparate para este tipo de productos, pierde notoriedad a escala internacional. En 2011 Europa aportaba al lujo el 37% de los ingresos totales, mientras que en 2012 pasó al 35%. Europa o no aumentará su consumo o, en el mejor de los casos, lo hará a un ritmo del 2%.
Otro mercado clásico de lujo como es Japón, perjudicado por la devaluación del yen, el crecimiento se limitará a entre un 4% y un 6%.
Las previsiones apuntan que Estados Unidos, gracias a la habilidad de los comercios a la hora de aunar la compra presencial y online y a nuevas aperturas de tiendas de alta gama, crecerá entre un 5% y un 7%, tendencia que se trasladará al centro y sur del continente americano, donde Brasil ejerce de gran motor.
Mientras China se estabiliza como un mercado maduro de alto standing gracias al consumo interno y crecerá entre un 6% y un 8%, el sudeste asiático protagonizará el mayor desarrollo del mundo con un 20% de crecimiento.
Solo Dubai, única ciudad de Oriente Medio que logra atraer turistas de altísimo poder adquisitivo, podrá seguir el ritmo del sur de Asia
Desde Bain & Company consideran que la clave para el desarrollo del sector pasa por prepararse para el «lujo 2.0». Entre otras cosas, pretenden ofrecer al comprador una interacción, tanto en la propia tienda como en el comercio online, además de unas transacciones a través de móviles de alta calidad y dirigida a sus gustos y preferencias.