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León

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Aunque la rebaja en el IRPF acaparase casi todo el ruido, una de las principales novedades de la reforma fiscal tiene que ver con las mayores deducciones fiscales con las que contarán las familias o las personas con discapacidad a partir de 2015. Y lo harán por una doble vía: aumento de las bases de los mínimos personales y familiares y mediante una imposición negativa. Con estas dos medidas el Gobierno pretende incidir en el «carácter social» de los cambios propuestos en el sistema tributario.

Para empezar los mínimos familiares —la parte de la base liquidable destinada a satisfacer las necesidades básicas del contribuyente y que están exentos de tributar— se incrementan de manera considerable desde 2015. Así, por el primer hijo se eleva en 564 euros, hasta los 2.400 euros anuales (un 30,7% más), para el segundo se eleva 660 euros, hasta los 2.700 euros (un 32,3% más), para el tercer vástago se incrementa en 328 euros, hasta los 4.000 euros (un 8,9% más), y para el cuarto hijo se aumenta en 318 euros, hasta los 4.500 euros (un 7,6% más).

A su vez, el mínimo por hijo menor de tres años pasa de 2.244 euros a 2.800 euros, lo que supone un incremento del 24,7% (556 euros más), mientras que por cuidado de ascendientes menores de 65 años se eleva a 1.150 euros, un 25,2% más, y para ascendientes mayores de 75 años se incrementa hasta los 2.550 euros, un 25% más.

Por último, por el cuidado de dependientes con una discapacidad superior al 33% se incrementa casi un 30%, hasta los 3.000 euros anuales, mientras que para los que tengan una discapacidad inferior al 65% y movilidad reducida se sitúa en 6.000 euros, también casi un 30% superior a la que existe actualmente. Con una discapacidad superior al 65%, el mínimo se incrementa hasta los 12.000 euros anuales, un 28,2% más. Pero el nuevo IRPF también desarrolla un concepto poco utilizado en el sistema actual como son las deducciones con carácter negativo, es decir, las ayudas directas que recibe un colectivo. Un concepto que ya existía para las madres trabajadoras con hijos menores de 3 años y que reciben 1.200 euros anuales (100 euros mensuales). Ahora se amplía para otras situaciones que requieren de protección social. Ahí se incluyen las familias con hijos dependientes con discapacidad superior al 33%, las familias con ascendientes dependientes con discapacidad de más de un 33%, las familias numerosas con tres o más hijos o con dos hijos y uno de ellos con discapacidad superior al 33%.

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