Draghi naufraga en su primer intento de inundar de liquidez a los bancos
El sector pide al BCE 82.600 millones de los 400.000 ofertados y espera a diciembre.
La primera barra libre de liquidez abierta por el Banco Central Europeo (Tltro, por sus siglas en inglés) para intentar reactivar el crédito a pymes y familias se cerró ayer en Fráncfort sin registrarse borracheras entre las 383 entidades financieras invitadas a un festín de 400.000 millones a un tipo de sólo el 0,15%. Toda una alfombra roja para la banca que terminó en «decepción», según el consenso de todos los analistas internacionales. Datos oficiales del BCE indicaron que la primera de las dos megasubastas que se celebrarán este año (la segunda será el 11 de diciembre) concluyó con una petición de 82.600 millones realizada por 252 entidades (se pronosticaban 150.000). De ellos, en torno a 15.000 de bancos españoles, según se desprende de los datos ofrecidos por las instituciones — la información es privada y el BCE no la facilitó—.
La institución que preside Mario Draghi dio el pistoletazo de salida a una nueva etapa en la trayectoria de un BCE hasta ahora germanizado y acostumbrado a permanecer de brazos cruzados. Todo está mucho peor de lo esperado, la Eurozona no remonta —las previsiones de crecimiento e inflación, muy lejos del 2% fijado, se han revisado a la baja— y ‘Súper Mario’ se ha convencido de que la magia de sus palabras ya no basta para calmar a los mercados. Desde junio, ha bajado en dos ocasiones los tipos de interés hasta dejarlos al histórico 0,05%, ha penalizado en otras tantas ocasiones la facilidad de depósito, ha anunciado una compra masiva de titulizaciones y aprobado para este año un manguerazo de 400.000 millones ampliable al billón de euros en sucesivas subastas que proyectadas en 2015 y 2016.
Inyección de broma
Esta inyección de liquidez a tipos irrisorios que ayer se puso se marcha fue aprobada en junio. Una operación de financiación a largo plazo con un objetivo específico (TLTRO, según la terminología anglosajona) que tiene un precedente. Ocurrió a finales de 2011 y principios de 2012, cuando el grifo del crédito estaba cerrado, el mercado interbancario era inexistente y las primas de riesgo estaban disparadas. Draghi colocó dos barras de liquidez a la que las entidades acudieron en masa solicitando más de un billón —los bancos españoles captaron en torno al 40% del volumen—.
Sin embargo, ‘Súper Mario’ no logró su objetivo: que el crédito volviera a pymes y familias. Las entidades lo utilizaron para hacer negocio, salvar sus balances y de paso, dar oxígeno a los Tesoros nacionales europeos del sur comprando deuda soberana —práctica que se llama ‘carry trade’—.
También tiene detractores. «Los resultados muestran hasta qué punto ‘regalar’ el dinero no sirve para estimular el crédito. Al contrario: cuanto más abaratas el dinero, mayor es la sensación de riesgo aunque las primas estén por los suelos.