El ex comisario Almunia deja abiertos varios conflictos como el del ‘tax lease’
Dice no saber todavía qué va a hacer con su vida. No ya con su futuro, sino con el presente más inmediato. Porque hoy, día 2 de noviembre, se cumplen las primeras 48 horas de Joaquín Almunia (Bilbao, 1948) como ‘ex político’ de casi todo. Diputado nacional, europeo, secretario general del PSOE, ministro, comisario comunitario... Almunia, uno de los políticos españoles más influyentes en la esfera internacional, uno de los escasísimos apellidos capaces de sostener un título en el Financial Times , se va tras una década en Bruselas que más allá de posibles éxitos o fracasos deja tras de sí sonados encontronazos con las autoridades españolas por asuntos relativos a Competencia, su último destino y cargo que condicionará su legado político. Se va, se ha ido, dejando en la Comisión áridos expedientes sin cerrar con los que ahora deberá lidiar la danesa Margrethe Vestager
Entre la obra inacabada de Almunia destaca la controversia por el modelo de financiación de los astilleros (‘tax lease’), los expedientes abiertos al fútbol español y la reciente resolución para que las grandes empresas del Ibex-35 devuelvan las ayudas fiscales recibidas en su expansión internacional. Ya en un plano más global, destaca el caso Google, que también ha puesto en pie de guerra a los editores españoles aunque el comisario, en este caso, sí parece haber reculado exigiendo al gigante norteamericano más garantías para evitar sus «prácticas monopolísticas».
Un caso, no obstante, que como el propio Almunia dijo quizá no sea capaz de cerrar ni su sucesora antes de 2019.
«En España, en algunas esferas del Gobierno, tanto de éste (Rajoy) como del anterior (Zapatero), siempre ha existido la sensación de considerarme como un embajador de la representación permanente del país ante la Comisión y están muy equivocados. Porque yo prometí ante la Corte de Luxemburgo que jamás acataría órdenes de mi país», insiste.