El fraude fiscal hace que la Unión Europea pierda un billón de euros al año
«Queda mucho por hacer sobre legislación en materia de impuestos. No puedo entender cómo la UE puede permanecer casi de brazos cruzados mientras tiene paraísos fiscales en su seno que son injustos y distorsionan el funcionamiento del mercado». El ataque a la línea de flotación del entramado institucional comunitario lo firma Joaquín Almunia, hasta el pasado 31 de octubre máximo responsable de la cartera encargada de combatir los muchos agujeros fiscales existentes en una UE asemejada a un queso gruyère.
Una realidad global con muchos nombres propios (elusión, optimización, planificación…) capaces de resumirse en una sola cifra: un billón de euros. Sí, con b. Una cantidad que supone todo el dinero que las arcas comunitarias dejan de ingresar cada año.