ECONOMÍA
La hipoteca no saldrá gratis aunque el euríbor llegue a tipos negativos
El consumidor debe tener en cuenta otros requisitos de las escrituras hipotecarias.
El pasado 21 de abril, el euríbor a tres meses -la tasa a la que los bancos se prestan el dinero para ese plazo- se situó en negativo, en el -0,001%. Era la primera vez que este indicador se encontraba por debajo del 0% y abría la puerta a que el euríbor a 12 meses -el que se utiliza para calcular el 90% de las hipotecas en España- pudiera situarse también en esos registros. No es imposible. Pero sí improbable. Y, en cualquier caso, casi ningún hipotecado puede albergar esperanzas de que su banco le reintegre parte de los recibos porque los intereses de su préstamo sean negativos. En Portugal, la ministra de Finanzas puso en jaque a la banca la semana pasada al recordar que «los contratos están para cumplirse». Y que si el euríbor a 6 meses -el más utilizado en ese país- cae a tasas inferiores al 0%, las hipotecas deberán aplicarlo.
Pero los expertos ponen calma ante cualquier expectativa que se pueda generar entre los ciudadanos españoles. «Es muy complicado que el euríbor a un año se sitúe en negativo, le costaría mucho», explica Jesús Palau, profesor de Esade. «Aunque no se puede descartar nada en este contexto», puntualiza. Para que el indicador interbancario se encuentre por debajo del 0% tienen que concurrir varias circunstancias.
En primer lugar, tiempo. Porque, aunque ha descendido continuamente a lo largo de los últimos años, hasta situarse en el 0,18% en abril, todavía se encuentra alejado como para pensar en tasas negativas. «El programa de compras de bonos que está desarrollando el Banco Central Europeo provoca que los tipos de interés vayan reduciéndose hasta situarse en negativo», explica Jesús Palau. «Es comprensible que los bancos comiencen a prestarse al -0,001%, como en el caso del euríbor a tres meses, porque la tasa que les aplica el BCE para sus depósitos se encuentra en el -0,2%», apunta este profesor.
Sin embargo, «esa situación es más compleja en el caso del euríbor a 12 meses», señala Ana Cortez, socia responsable de Instrumentos Financieros de KPMG en España. «Hay un mayor consenso entre los analistas a que ese índice pueda repuntar ligeramente y se sitúe en el 0,25% hacia finales de 2015, lo que está en línea con la previsión de aumento progresivo de la tasa de inflación y la mayor consistencia de la recuperación del crecimiento económico». Además, Jesús Palau recuerda que el euríbor no se calcula con tipos de interés que surgen de operaciones reales de intercambio de dinero entre los bancos, «sino que pueden ser referencias negociadas entre las entidades». Algunas fuentes financieras sostienen que sería muy complicado que el euríbor a 12 meses fuera negativo, por el impacto que podría tener entre los bancos de la zona euro a la hora de recalcular sus préstamos hipotecarios.
En cualquier caso, y a pesar de que en algún momento este índice hipotecario pudiera encontrarse en esas tasas, mucho tendría que caer para lograr que el cómputo total de los intereses que se pagan por los préstamos hipotecarios también se situara por debajo del cero. Jesús Palau recuerda que en todos los créditos «existe fijado un diferencial, que varía en función de las condiciones de cada banco», entre mínimos de los 0,20 hasta los dos o tres puntos.
Además, hay que tener en cuenta otros requisitos que pueden estar incluidos en las escrituras hipotecarias y que los consumidores podrían desconocer, como ocurrió en su momento con las cláusulas suelo. Una parte de las hipotecas españolas tienen limitados los intereses mínimos que pueden aplicar. Pero en otros casos, pueden existir préstamos que impidan aplicar, directamente, un interés en negativo, por debajo de cero. «Jurídicamente, si la base de cálculo es el euríbor, hay que aplicarlo en todas sus circunstancias, salvo que haya alguna condición que lo impida», insiste Palau.
Una de las consecuencias que puede tener esta evolución bajista de los tipos es que «los préstamos a tipo fijo podrían tener un impulso por parte de las entidades financieras», explica Ana Cortez. Esta experta también apunta que «se podría producir un aumento en el volumen de derivados y productos complejos por la búsqueda de otros ingresos» por parte de la banca europea.