Bruselas no se conforma y propone a España unir salarios y productividad

Pone en evidencia la vulnerabilidad de un país con un talón de Aquiles: el paro.

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Adolfo Lorente | Bruselas
León

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Tres veces en menos de dos semanas. Tres mazazos de realidad sobre la salud de España, de una economía que, pese a todo, sigue siendo la que más crece y crecerá entre las grandes potencias del euro. El día 5, Bruselas incrementaba sus previsiones de crecimiento para España, pero admitía su preocupación por la incertidumbre del año electoral; dos días más tarde, los hombres de negro de la troika alertaron del déficit, del excesivo endeudamiento, del paro insostenible o de las reformas tan necesarias y tan delicadas en lo político que finalmente no se acometerán (como la de los servicios profesionales); y ayer, la Comisión Europea publicó las recomendaciones específicas para 2015, un texto que vuelve a poner en evidencia las vulnerabilidades de un país con un talón de Aquiles secular: el mercado laboral. Entre sus propuestas, Bruselas instó al Gobierno a «promover el alineamiento de salarios y productividad» para seguir ganando en competitividad». Eso sí, matiza que la vinculación debería hacerse «consultando con los interlocutores sociales, de acuerdo con las prácticas nacionales y teniendo en cuenta las diferencias locales en las cualificaciones y las condiciones del mercado laboral, así como las divergencias económicas entre regiones, sectores y empresas».

Nada que decir

La petición coincide, precisamente, con el reciente acuerdo alcanzado entre patronal y sindicatos para subir los salarios hasta el 1% este año y hasta el 1,5% el que viene. Un hecho de enorme relevancia en España que en lo político no quiso valorar el Ejecutivo comunitario. Pero en lo técnico, el texto presentado no deja lugar a dudas ya que se asegura que dado el elevado paro y la dualidad del mercado de trabajo, «los salarios para algunos sectores y empresas a corto plazo podrían tener que crecer por debajo de la productividad con el fin de crear empleo y lograr mejoras adicionales de la competitividad» —los documentos fueron elaborados antes de la concreción del pacto—.

Recomendaciones específicas por países’ (CSR, por sus siglas en inglés) es el eufemismo acordado por los burócratas comunitarios para decir a los Estados miembros qué es lo que deben hacer dentro del llamado Semestre Europeo. Ayer tocaba examen y España, después de muchos años sufriendo de forma indecible los varapalos comunitarios, no salió tan mal parada. En materia reformista, no es un gran alumno, pero ya no es ni mucho menos de los peores.

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