España es el cuarto país con la luz más cara de toda Europa tras subir otro 4,7%
Cada hogar paga 23,7 euros por cada 100 kilovatios/hora, un 13% más que la media.
La disparidad de precios de la luz en Europa abarca tantas posibilidades como tipos de energía utilizada en cada país. España, con un sistema muy dependiente de la producción generada con derivados del petróleo y unos costes fijos elevados que afectan al 60% del recibo, es el cuarto país europeo con el precio de la luz más caro de toda la Unión. En el segundo semestre del año pasado cada familia española pagó 23,7 euros por cada 100 kilovatios por hora (kw/h) consumido, según el último informe sobre precios eléctricos de Eurostat.
Solo se sitúan por delante las facturas de Dinamarca —el país más caro—, donde el precio supera los 30 euros kw/h; Alemania, con 29,7 euros; e Irlanda, con 25,4 euros. Sin embargo, España se mantiene por encima de vecinos como Portugal (22,3 euros) o Francia (17,5 euros). Los territorios con el coste de la luz más barato son los países del Este, como Bulgaria (9 euros), Hungría (11,5) y Rumanía (12,5).
Cada vez peor
Los ciudadanos españoles no sólo pagan más energía que la mayor parte de los europeos, sino que cada año les resulta más costosa. La subida de los precios de la luz fue de un 4,1% entre julio y diciembre de 2014 con respecto al mismo periodo del año anterior. Es uno de los ascensos más relevantes de toda la Unión Europea. Sólo subieron más los precios energéticos en Francia (con un incremento superior al 10% en ese periodo), Luxemburgo (un 5,6% más), Irlanda (5,4%), Grecia (5,2%), Portugal (4,7%) y Reino Unido (4,6%). Sin embargo, hay países donde los precios sí que bajan, como ocurre en Malta, donde retrocedieron un 26%, República Checa (-10,2%), Hungría (-9,9%), Holanda (-9,6%), Eslovaquia (-9,2%) o Bélgica (-7,8%). Desde 2008, los precios de la luz no han parado de crecer en Europa, con un incremento del 30% en estos últimos siete años.
El informe de Eurostat también calcula cuál es el impacto de los impuestos y las tasas sobre los recibos en cada país. Y a pesar de lo que se pueda creer, en el caso de España, el impacto de los gravámenes influye solamente en el 21% de la factura. Esta cifra es mucho menor que la que se registra con los impuestos y tasas de otros países como Dinamarca (donde un 57% de lo que se paga en el recibo se contabiliza por estos conceptos ajenos a la electricidad), Alemania (52%), Portugal (42%) o Italia (37%). La cuarta posición que ocupa España en el ‘ranking’ de precios energéticos se debe al impacto de las medidas regulatorias que se tomaron hasta 2013 relacionadas con los peajes fijados por el Gobierno para sostener al sistema eléctrico.