La felicidad laboral cotiza al alza
Las empresas deben ocuparse de algo más que el sueldo; un estudio de una universidad británica avala que un trabajador satisfecho es más productivo.
Los trabajadores felices son más productivos.
No es un secreto que las oficinas de Google son el lugar donde cualquier empleado informado querría trabajar. Desde 2005 es posible hacer realidad este sueño en Madrid, siempre que uno sea seleccionado entre los dos millones de currículums que la firma recibe al año. Gestionar la jornada laboral de forma libre, comida gratis, masajista, poder echar la siesta y hasta bolera son algunas de sus ventajas. En la organización líder en buscadores son capaces de crear una sala de juegos y a la vez atender a los pequeños detalles. Todas las oficinas se sitúan en el centro de las ciudades para que los trabajadores no tengan que coger el coche, y además ayudan a pagar el transporte público.
Estas instalaciones, que bien podrían ser las de un complejo vacacional, no son un regalo. Obviamente para formar parte Google no basta con ser bueno; hay que ser el mejor. Pero la estrategia va más allá. Que los trabajadores más felices son más productivos es algo que en Silicon Valley sabían hace tiempo, pero ya no es un secreto para nadie, la ciencia lo ha demostrado; un estudio de la Universidad de Warwick (Reino Unido), ha dado motivos a los empresarios para aplicar esta política en las relaciones laborales: los trabajadores felices son un 12% más productivos.
Sin embargo, entre lo que la ciencia dice y lo que hacen las compañías hay una brecha considerable, aunque parece que las empresas están tomando conciencia de que la felicidad aumenta la productividad, y, por lo tanto, los beneficios. Es un hecho que los americanos llevan ventaja en esta materia, pero ya no hace falta cruzar el charco para disfrutar de que el gimnasio esté a unos pasos de la mesa de trabajo.
En Kyocera -soluciones documentales y de impresión-, uno de los ejemplos, se han puesto manos a la obra. Descuentos para hacer la compra en las tiendas cercanas a la empresa, una fiesta en Reyes en la que se reparten regalos a los niños, o campamentos de verano subvencionados son sólo algunas de las ventajas que disfrutan los trabajadores de esta filial japonesa. Sin olvidar una barbacoa para dar la bienvenida al verano, o la tarde libre el día del cumpleaños de los empleados. Quienes trabajan allí despiertan la envidia de la gran mayoría de asalariados. Ellos pueden jugar al ping pong, al futbolín o con videoconsolas Wii en los descansos.
Pero la diversión no es lo único que se abre camino en esta organización; la formación y el deporte son un componente más del día a día de sus empleados.
Aunque un emplazamiento de lujo y tantas facilidades son tentadoras, las políticas para que los empleados lleguen a la oficina con una sonrisa en la cara van mucho más allá. En la revista Harvard Bussines Review, propiedad de la universidad del mismo nombre, aseguran que el principal motor de la motivación de los empleados es el progreso y la evolución en lo profesional. Progresar es lo que han conseguido, y mucho, las empresas que han apostado por hacer lo que se supone justo lo contrario a trabajar: dar tiempo libre a sus operarios.