La Ocde aconseja a España bajar IRPF, cotizaciones sociales y despido
Los jóvenes españoles, los que aceptan más ‘minijobs’ de los países desarrollados.

El secretario de Estado de Empleo, Juan Pablo Riesgo.
España tiene la segunda tasa de desempleo más alta de la Ocde y la tercera tasa de empleo más baja, una economía sumergida que representa alrededor del 19% del PIB y una cuarta parte de los trabajadores con contratos temporales. Todo ello indica que existen impedimentos estructurales para lograr el equilibrio del mercado laboral, según la Ocde. Este organismo recomienda a España que rebaje las cotizaciones sociales, el IRPF y la indemnización por despido de trabajadores fijos.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico considera que las altas cotizaciones a la Seguridad Social y los elevados impuestos sobre la renta «favorecen la irregularidad, especialmente entre los trabajadores de rentas bajas» porque tanto ellos como sus empresarios pueden encontrar económicamente preferible contratar y trabajar en negro.
Si la diferencia entre lo que le cuesta a la empresa un trabajador y lo que éste se lleva realmente a casa tras el pago de impuestos y de cuotas sociales —lo que se denomina brecha fiscal— es demasiado alta se reducen los incentivos a contratar o puede inducir a trabajar menos horas, a trabajar en la economía sumergida o a abandonar el mercado laboral. La progresividad fiscal, añade el informe de 278 páginas, también desincentiva trabajar más horas, ascender o perfeccionar sus competencias. Y España tiene la progresividad fiscal más alta de la Ocde en los niveles de renta baja.
España obtiene el 58% de sus ingresos impositivos totales de las rentas del trabajo, mientras que la media en la Ocde está en el 51%. Además, el 36% de los ingresos públicos totales provienen de las cotizaciones a la Seguridad Social frente a una media del 27% en la Ocde. Con una dependencia recaudatoria tan alta, y teniendo en cuenta que el sistema de Seguridad Social es deficitario actualmente —sus ingresos no cubren los gastos—, si se bajan cotizaciones e IRPF, habrá que obtener el dinero de algún otro lado. Por eso, el Diagnóstico de Competencias que la Ocde presentó ayer propone subir el IVA y los impuestos medioambientales para compensar.
Aunque la Ocde alaba la reforma laboral de 2012, que rebajó el nivel de protección, asegura que el coste del despido improcedente «sigue siendo todavía alto» y destaca especialmente la diferencia de coste del despido de un trabajador fijo con un trabajador temporal.
A quien más afecta la temporalidad es a los jóvenes. El 71% de los trabajadores jóvenes tienen contrato temporal, agravado por el hecho de que, mientras en los países europeos es un paso previo al contrato fijo, en España «es más probable que los jóvenes permanezcan atrapados en los contratos temporales», advierte el informe.