El empuje del BCE hace que Europa crezca por primera vez en diez años
Los países de la Eurozona cierran el segundo trimestre con crecimientos positivos.

Mario Draghi, presidente del BCE, en Fráncfort.
Todos los países que componen la Eurozona cerraron el segundo trimestre de este año en verde, con crecimientos positivos, algo que no sucedía desde 2006, lo que evidencia el histórico impacto de la Gran Recesión, que deja en su legado la Europa de los rescates.
Las turbulencias llegaron de Estados Unidos y primero cayó Grecia —en el segundo trimestre de 2006 ya retrocedía un 0,4%—, luego Irlanda, Portugal, Chipre… También potencias como España, que se desplomó mientras la segunda y tercera economía del euro, Francia e Italia, transitaron durante muchos trimestres por la recesión. Siempre había signos negativos, hasta el segundo trimestre de 2015, cuando Eurostat tiñó de verde el bloque de la moneda única tras revisar al alza en septiembre la evolución de Finlandia, que pasó del -0,4% al 0,2%.
De este modo, el crecimiento medio intertrimestral de la Eurozona se situó en el 0,4% del PIB, volviendo a ser España uno de los alumnos más aventajados —1%— y Francia, el peor de la clase —0%—. Además, un país tan importante como Alemania se quedó en el 0,4%, Italia, en el 0,3% y Holanda, en el 0,1%. Nada que ver con la rescatada Irlanda, que registró un aumento del 1,9%. Grecia, pese a todo, lo hizo al 0,9%.
No hay que ahondar mucho en los porqués de esta nueva coyuntura para concluir que el mérito recae en ese nuevo BCE encarnado en Mario Draghi capaz de bajar los tipos al 0,05%, establecer tasas negativas de facilidad de depósitos —0,20%— y comprar en masa deuda pública.
Desde que en marzo se inició el llamado Quantitative Easing (QE), el Eurobanco ha adquirido casi 292.000 millones de deuda soberana, según datos oficiales de la institución. Lo positivo es que aún queda QE para rato, como mínimo hasta septiembre de 2016 —quedan por adquirirse 0,8 billones en bonos soberanos—. Lo negativo es que sin la respiración asistida del BCE, la Eurozona tendría demasiados problemas para salir de su depresión.
Revisión al alza
Lo advirtió esta misma semana el propio Mario Draghi en el Parlamento Europeo: «Con la política monetaria no será suficiente. La crisis no pasará de estructural a cíclica hasta que los Estados no hagan las reformas que tienen que hacer». Reformas con un gran coste político que países como Francia e Italia, no están dispuestos a implantar alertando de que este tipo de políticas dan alas a los temidos populismos.
De momento, París acaba de anunciar que cumplirá el déficit y que además crecerá este año al 1% y el que viene al 1,5%. Matteo Renzi, por su parte, hizo lo propio y hace escasos días revisó al alza la previsión de este año pasando del 0,9% al 1,6%. Signos positivos que se suman al crecimiento superior al 3% que tendrá España y a la revisión al alza realizada por el Bundesbank para Alemania, pasando del 0,8% al 1,5% este año.
¿Pero es suficiente? «No», asegura un alto cargo comunitario. «Si nos conformamos con crecer al 1% o al 1,5% es que tenemos un grave problema», alerta. Así se puso de manifiesto en el último Eurogrupo de Luxemburgo. La solución pasa por una mayor integración de la Eurozona cerrando ya la unión bancaria y creando instituciones comunes del euro. Es el gran debate, esperemos que fructifique antes de que al BCE se le acabe la artillería.