La banca sólo podrá cobrar en el cajero una comisión, pero sin límite de cuantía

El Gobierno prohíbe que la entidad propietaria del dispositivo aplique un coste al cliente.

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J. M. Camarero | Madrid
León

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El Ministerio de Economía y Competitividad ha intentado calmar los ánimos de los titulares de tarjetas al limitar las comisiones que le pueden aplicar los bancos por extraer dinero de un cajero automático ajeno a su entidad. Pero ha dejado tantas puertas abiertas que el coste final que asuman los consumidores quedará a expensas de lo que determinen dos entidades: la emisora de su tarjeta y la propietaria del cajero, aunque sea a través de una sola comisión. El banco con el que opere habitualmente un ciudadano le podrá obligar a pagar el importe que le cobre el dueño del cajero. Y esa cifra no tiene límite máximo establecido.

La intención del ministro de Economía, Luis de Guindos, era prohibir a la banca que los usuarios paguen dos veces por una misma operación. Así lo aprobó ayer el Consejo de Ministros a través de un decreto-ley en el que se elimina esa posibilidad.

Si el cliente de un banco retira efectivo en otro distinto al suyo, esta entidad no le podrá reclamar el pago de una comisión en el momento de realizar la operación en su terminal. La medida llega varios meses después de que CaixaBank, en primer lugar, y otras entidades como Santander o BBVA después, anunciaran que cobrarían a quienes no fueran clientes y sacaran dinero de sus puestos, independientemente de la tarifa que, además, les aplicara su propio banco por usar otras redes. Esta posibilidad queda, desde este sábado mismo, suprimida por ley.

La letra pequeña

El problema surge con la letra pequeña del decreto aprobado ayer por el Ejecutivo. Porque lo que se permite es que el propietario del cajero le cobre al emisor de la tarjeta una tarifa concreta. Y que, después, la entidad repercuta ese gasto sobre su cliente que ha extraído dinero de otra red distinta a la suya. «El emisor podrá repercutir, o no, total o parcialmente, esta comisión a su cliente, según su política comercial», indicaba ayer el ministerio para explicar el contenido de la norma. Y abría la posibilidad a un abanico de circunstancias que el Gobierno no entra a valorar.

Porque la financiera titular de la tarjeta y la dueña del cajero «podrán pactar libremente la comisión que le deberá pagar» la primera a la segunda cuando uno de sus usuarios utilicen sus cajeros automáticos. Es decir, se admite que habrá un coste que no afectará, en principio, al titular del medio de pago. Pero si su banco opta por trasladarle después el importe que le supone esa retirada de efectivo, podrá hacerlo. El usuario no tendrá que pagar dos veces por la misma operación, pero sí una vez con una cuantía que está por determinar en cada caso.

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Para que no quede ningún tipo de dudas a partir de este mismo sábado, todos los terminales —80.289 hasta 2014— deberán informar sobre la comisión máxima que su propio banco le puede repercutir al realizar esta operación.