Se descartan ayudas para la compra de electrodomésticos eficientes en 2016
El sector había propuesto una especie de Pive al que el Gobierno aportaría 47 millones .
El Gobierno no dará ayudas para renovar electrodomésticos.
El Ejecutivo de Mariano Rajoy ha aparcado cualquier plan de ayuda para la renovación de electrodomésticos antiguos por otros más eficientes a través de un programa que incentive su adquisición por parte de los ciudadanos. Al menos, es la posibilidad que parece descartada en los Presupuestos Generales del Estado que se están tramitando en las Cortes. Después de varios meses de negociaciones entre los fabricantes y el Ministerio de Industria, primero, y del de Agricultura y Medio Ambiente, después, no se habilitará ninguna partida para subvencionar las compras de aparatos para el hogar que sean más eficientes, consuman menos energía y contaminen menos.
El organismo encargado de gestionar este tipo de iniciativas, el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (Idae), no incluye en sus previsiones de 2016 ninguna partida adicional de dinero más allá de las que se encuentran en vigor: para el alumbrado exterior municipal, la industria, la conducción eficiente y la rehabilitación energética de edificios. Fuentes del ministerio indican que «conforme se vayan agotando estas dotaciones iniciales se estudiará su continuación o bien la inclusión de nuevas líneas, con lo que a día de hoy no hay nada cerrado», pero nada asegura un plan de electrodomésticos. De hecho, el proyecto de ley presupuestaria indica que «las transferencias a sociedades, entidades públicas empresariales, Fundaciones y resto de entes del sector público se reducen en 1.148 millones, lo que supone una reducción de 507 millones». De esa cuantía, unos 268 se retiran del Idae: 175 millones menos por la supresión del Plan Pive; 75 millones menos destinados a eficiencia energética y edificación; 11 millones del Fondo Nacional de Eficiencia Energética; y siete del fomento de la movilidad sostenible.
Esta decisión presupuestaria ha chocado con la propuesta por la que venía luchando el sector de los fabricantes durante todo el año. Su idea pasaba por habilitar una especie de Pive -como el que ha estado en vigor, durante tres ejercicios para la adquisición de vehículos- pero para adquirir un frigorífico, una lavadora o un lavavajillas, entre otros dispositivos. La idea partió de la Federación Española de Comerciantes de Electrodomésticos (Fece), la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (Anged) y la Asociación Nacional de Fabricantes de Electrodomésticos de Línea Blanca (Anfel) y consistía en otorgar una ayuda de entre 80 y 120 euros por cada electrodoméstico renovado. Se pretendían sustituir 500.000 unidades. Supondría una inversión de 47,4 millones por parte del Estado, pero podría conseguir un retorno de 50 millones gracias a la recaudación de impuestos.
Desde el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio ya se apearon de esta propuesta antes del verano.
En ninguno de los documentos que se están tramitando durante estos días en el Senado hay rastro de las ayudas para electrodomésticos.