La morosidad que sufren las pymes se estanca y no baja de los 210.000 millones
Nueve de cada diez empresas de tamaño medio tienen facturas pendientes.
La morosidad que sufren las pymes no disminuye. En el segundo trimestre del año la deuda comercial con retraso de pago (es decir, las facturas pendientes de cobro que exceden el tiempo legal de 60 días) se situó en los 210.307 millones de euros. Una mínima reducción respecto a los 211.817 millones del trimestre precedente, pero la misma cantidad que un año antes (210.221 millones), según el Boletín Morosidad Empresarial de Cepyme presentado este viernes.
El estudio también refleja que las empresas acreedoras dejan de recibir 960 millones de euros al no poder aplicar intereses de demora a los primeros 60 días de retraso (los que marca la ley) y en muchas ocasiones a gran parte de la deuda sin cobrar. Esta cantidad supone aproximadamente el 0,1% del PIB. «Es como si se concediera un crédito a los clientes», explicó el director asociado de Analistas Financieros Internacionales (AFI), José Antonio Herce. De hecho, el periodo medio de pago en el segundo trimestre del año aumentó una décima hasta situarse en los 80,7 días.
La morosidad parece un mal endémico. De hecho, casi la mitad de las pymes españolas (un 44%) reconoce que tiene facturas pendiente de cobro. Una cantidad que se dispara hasta el 90% en el caso de las compañías de tamaño medio (de 50 a 249 trabajadores). Por contra, las pequeñas compañías (10 a 49 empleados) el dato se sitúa en el 56,7%.
Desde Cepyme denunciaron que la tardanza en cobrar por los servicios prestados o los bienes vendidos afecta enormemente al resultado de estas empresas. Y es que el importe de las facturas no cobradas supone más de un 20% de los ingresos para el 5,1 de las pymes, aunque la cifra crece hasta el 12,2% en las compañías de tamaño medio. Más grave todavía resulta que el 8,7% de las pymes considere que las facturas que no cobrará nunca representan más del 10% de su facturación. Un dinero que dan por perdido. Además, existe una morosidad extrema que afecta al 0,1% de las pymes y que tiene un plazo de pago de 1.000 días. Todas estas circunstancias estrechan los márgenes de las compañías y dificultan su viabilidad. De hecho, según Cepyme en 2014 unas 29.000 pequeñas y medianas empresas cerraron como consecuencia de la morosidad.
Mejor financiación
Por sectores, el periodo medio de cobro más favorable es el de la distribución alimentaria con 68 días (ocho más del límite legal). Le siguen el agroalimentario (72,5 días) y el químico (71,8 días). En el otro extremo se encuentra el sector textil, que tarda de media 96,6 días en recibir el pago por sus servicios, y el de construcción 95,1 días. También existen diferencias según el tamaño de la empresa. Las compañías medianas (50 a 249 empleados) reducen en el segundo trimestre su periodo de pago de 84,2 a 82,9 días. También mejoran las pequeñas (10 a 49 trabajadores) al pasar de 80,9 a 80,4 días. Sin embargo, son las microempresas, aquellas entre 1 y 9 empleados) las que incrementan su morosidad al pasar de 74,4 días en los primeros tres meses del año hasta los 78,2 días del segundo trimestre.