El Banco de España se alinea con las tesis de Rato y Bankia en la Audiencia Nacional
Desacredita algunas de las conclusiones presentadas por los inspectores.

El ex presidente de Bankia Rodrigo Rato en una imagen de archivo.
El caso Bankia acaba de sufrir otra vuelta de tuerca, aunque esta vez favorable a las tesis de los imputados, tanto de su ex presidente Rodrigo Rato -y junto a él todo el consejo de administración de su época- como la propia entidad financiera en calidad de responsable civil. El Banco de España les ha venido a dar la razón en parte de su alegato defensivo, al sostener ahora que el ‘agujero’ multimillonario del banco antes y después de su polémica salida a bolsa no podría calificarse técnicamente como tal, dado que gozaba de la cobertura de las provisiones genéricas.
Números en mano, y como ya apuntó en nombre de Bankia el catedrático de Economía Financiera y Contabilidad Leandro Cañibano, la entidad disponía de un ‘colchón’ suficiente para afrontar los deterioros de activos que existían a finales de 2011 (2.083 millones de euros). Y ello gracias a las llamadas «provisiones genéricas» que, según sostiene el supervisor bancario, pueden usarse de forma general para cubrir posteriormente dichas necesidades.
«Las dotaciones específicas adicionales requeridas para cubrir los nuevos deterioros identificados», subraya el Banco de España sobre las normas aplicables a todas las entidades financieras desde finales de 2004, «no tendrían efecto alguno en los resultados y el patrimonio neto de la entidad». Eso sí, «siempre que existiera provisión genérica suficiente».
Y en Bankia, como apuntaba Cariñano en su contrainforme al dictamen pericial que realizaron dos inspectores del Banco de España (Antonio Busquets y Víctor Sánchez) a petición del juez instructor del caso, Fernando Andreu, había 1.484 millones en dicha provisión, que sumados a los 773 disponibles para cubrir otro tipo de posibles insolvencias aún por asignar arrojarían un saldo positivo de 103 millones, todo esto una vez cumplido el peor escenario de ajustes propuesto por los peritos.
Desde el organismo que gobierna Luis María Linde se desacredita así la conclusión última de sus propios inspectores -que, según aquel, «actúan con independencia y a las órdenes exclusivas» del juez-, culmen de los dos informes prolijos que presentaron en diciembre de 2014. Sin embargo, para el agujero descubierto en BFA, la matriz del grupo bancario resultado de la fusión de media docena de cajas de ahorros (las principales, Caja Madrid y Bancaja), los números rojos aún resultarían muy importantes pues su desfase contable de casi 6.870 millones al cierre de 2011 apenas se reduciría un tercio.
Otro problema de la contestación remitida por el Banco de España, que recoge «el criterio técnico sobre la interpretación de la normativa a la que deben atenerse las entidades de crédito en la formulación de sus estados contables», es que no entra en detalles sobre las conclusiones de sus inspectores nombrados peritos por el juez.