Draghi decepciona a los mercados con los nuevos estímulos a la economía
Anuncia la inyección de 360.000 millones, pero las bolsas esperaban algo más.

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, en rueda de prensa en Fráncfort.
Si alguien asegura hace sólo un par de años que un 3 de diciembre del 2015 el Banco Central Europeo iba a tomar las medidas adoptadas por su Consejo de Gobierno, le tacharían de loco. Porque ayer jueves, el BCE, pese a mantener los tipos en el histórico 0,05%, anunció otra inyección de 360.000 millones a través del programa de compra de deuda pública del programa de expansión cuantitativa (QE) que se sumarán a los 1,1 billones ya previstos. Además, amplió la cartera de adquisiciones a bonos de titularidad regional y local. No sólo eso. El Eurobanco amplió el QE al menos seis meses (hasta marzo de 2017) y penalizó aún más la facilidad de depósito, pasando del -0,20% al -0,30%. Y este jueves, pese a todo, pese a tomar medidas impensables que dejaron a los halcones alemanes al borde del infarto, el BCE defraudó a unos mercados insaciables.
Querían más, mucho más de un Mario Draghi que ha puesto demasiado alto su propio listón, ese que empieza por ‘Súper’.
El sopapo en los mercados fue fenomenal. Para muestra, el botón del Ibex 35, que cerró con unas pérdidas del 2,41% sufriendo la mayor caída en los dos últimos meses y medio. El rojo también tiñó las plazas de Fráncfort (3,12%), París un (3,07%) y Londres (1,94%). La prima de riesgo también subió (levemente, hasta los 106 puntos básicos) y el euro, que llegó a cotizar este jueves por debajo de los 1,06 dólares, se disparó hasta los 1,0893, perjudicando el sector exportador.
¿Qué ocurrió? Hace demasiado tiempo que en la Eurozona todo empieza y acaba en Mario Draghi. Él salvó el euro, él se enfrentó a Berlín, él ha llevado al BCE a una senda inesperada, él… Siempre él.
Los que buscaban
Y ayer fue señalado por todos los analistas por no haberse atrevido a haber ido un paso más allá, por no haber bajado más los tipos de depósito (se esperaba un cuarto de punto) o por no haber ampliado las compras de deuda mensuales a 75.000 millones en lugar de los 60.000 actuales. Era lo que los mercados querían y lo que Draghi no les dio. «Todo está abierto y el programa es flexible, se revisará continuamente», matizó en respuesta a las muchas preguntas referidas a la mala reacción de los mercados.
Porque fue comenzar su intervención y el mundo financiero se vino abajo. «Estas medidas están tomadas desde la confianza, no desde la complacencia, recalcó.
El banquero central sacó su bazuca pero la munición no fue suficiente. Para los insaciables, hay buenas noticias. Habrá más. Más tarde o más temprano, pero las medidas seguirán aprobándose con el paso de los meses porque el BCE sigue estando muy lejos de cumplir con su mandato fundacional: que la inflación está cerca pero por debajo del 2%, un nivel que no se alcanzará hasta al menos 2018.