El Banco de España advierte de que la política genera desaceleración

El director general afirma que la situación «podría incidir negativamente en las decisiones de gasto» .

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León

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j. m. camarero | madrid

La economía ha dejado de crecer al ritmo que lo venía haciendo a lo largo de 2015, un año excepcional después de seis años de crisis. Ya se perciben los primeros síntomas de ralentización en la velocidad de crucero en la que el país se había instalado. No se trata de otra recesión, pero es la primera vez en varios años que el Banco de España rebaja sus propias previsiones sobre el crecimiento, al calcular que el Producto Interior Bruto (PIB) avanzará un 2,7% este año, una décima menos de la que había pronosticado la Dirección General de Economía y Estadística en su último informe de diciembre.

El análisis de la institución incorpora un «elemento de riesgo» con el que antes no contaba: la incertidumbre política generada tras los resultados de las elecciones del 20 de diciembre y la falta de formación de un nuevo Gobierno. El director general del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, indicó ayer que esta situación «podría incidir negativamente en las decisiones de gasto» de las familias y empresas, «especialmente si se prolongase en el tiempo». Aún no es una variable que los ciudadanos tengan en cuenta a la hora de adquirir un producto, contratar un servicio o realizar una inversión. Pero «es un elemento de riesgo a la baja», reconocía el responsable del organismo supervisor.

El Banco de España no solo ha recortado sus estimaciones sino que ha constatado que desde que comenzó el año, la economía «se está desacelerando de forma moderada con respecto a la segunda mitad de 2015», según Hernández de Cos. Entre enero y marzo, el PIB ha mejorado a un ritmo del 0,7%, una décima menos que el registro del último trimestre del año pasado.

El problema de este menor crecimiento es que viene sustentado en el consumo doméstico. Esto es, en lo que gastan los ciudadanos en su día a día. Y, al menos, en el periodo que ha transcurrido desde Navidad hasta Semana Santa, su ritmo se ha sosegado. La institución ya pronostica que la demanda de consumo «experimentará una cierta moderación» durante 2016. Aunque mantendría «un ritmo de avance elevado -indican las previsiones oficiales- «la pérdida de intensidad de algunos factores temporales determinaría una ralentización», provocada por un mayor incremento de los precios de los combustibles, por ejemplo.

Con el país creciendo a un ritmo menor del anteriormente estimado, el resto de datos macroeconómicos proyectados por el Banco de España también empeoran. En el caso del paro, prevén que la tasa de desempleo se sitúe en el 20,3% a finales de 2016 y en el 18,9% cuando termine 2017.

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También indica que la inflación caerá una media del 0,1% este año y que comenzaría a recuperarse en 2017.