Cuatro de cada diez contratos indefinidos duran menos de un año
UGT denuncia que una de cada cuatro contrataciones temporales apenas llega a la semana.
Lucía Palacios | Madrid
Sí, es verdad que en España el empleo está creciendo a un ritmo muy notable, por encima incluso del 3% que avanza la economía, pero se trata esencialmente de empleo precario y de baja productividad, es decir, de carácter temporal y/o con sueldos muy malos, incluso por debajo del salario mínimo interprofesional. Ésta es la denuncia que ayer hizo UGT durante la presentación del informe La precariedad se extiende. Se crea empleo, pero de baja calidad .
La secretaria de Política Social, Empleo y Seguridad Social de UGT, Mari Carmen Barrera, advirtió de que si tal y como avisan desde algunas instancias macroeconómicas se produjera una nueva recaída de la economía, «el débil mercado laboral español no resistiría» y la tasa de desempleo volvería a situarse en un entorno del 26-30% y habría de nuevo más de 6 millones de parados.
Unos y otros
¿Y qué es lo que se entiende por empleo precario? Aquí se podría englobar a todos los trabajadores con contratos temporales (más de 2,8 millones en el primer trimestre de 2016) pero además habría que incluir a aquellos indefinidos que tienen un sueldo muy bajo o que no duran ni un año. Y, aunque parezca extraño, son ya casi cuatro de cada 10 contratos indefinidos los que duran menos de 12 meses (un 36,5%). Además, el peso de los contratos a tiempo parcial de carácter indefinido sobre el total de indefinidos ha pasado de un 27,5% en 2007 a un 42,6% en 2015. A su vez, el sindicato denuncia que el empleo indefinido se camufla bajo el contrato de apoyo a emprendedores; de éstos, uno de cada dos tampoco supera el año de duración, un porcentaje que todavía es mayor si no están acogidos a bonificaciones (un 57%). Los temporales lo hacen a tasas superiores al 10%. Y es que en el último trimestre de 2016 2,8 millones de trabajadores lo eran a tiempo parcial. Y de ellos, el 63% lo hacía porque no le quedaba otra, obligado y no por propia voluntad, un porcentaje que prácticamente se ha duplicado durante la crisis. Para colmo, este tipo de contratos cada vez tienen una duración menor, hasta el punto de que uno de cada cuatro es de menos de siete días.