Bruselas «toma nota» del riesgo en Roma
Alivio sostenido en los despachos de Bruselas y Fráncfort tras conocer los resultados de los últimos test de estrés a la banca europea. Tanto la Comisión como el BCE coinciden, según fuentes comunitarias, en que los números obtenidos avalan la idea de un sector más resistente, al menos frente a un «golpe importante».
No en vano, los rescates bancarios en la Eurozona de los últimos años deben haber servido para algo aunque la lección no parece aprendida del todo. Es el caso de Italia, sobre cuyas entidades financieras caen ahora todas las miradas.
La morosidad creciente en las entidades italianas levantó las alarmas sobre un problema larvado durante años, pero en la Unión no parecen querer asistir a otro megarescate financiero. Por eso, que al final solo haya suspendido los test una de ellas resulta, a la vez, llamativo y extrañamente tranquilizador. La Comisión, no obstante, «toma nota» de lo sucedido con el banco Monte dei Paschi di Siena (MPS), al tiempo que respalda su anunciada ampliación de capital por 5.000 millones de euros. «Está completamente en línea con las reglas de la UE», dijo ayer una portavoz comunitaria.
Nada de ayudas públicas
Aclara, eso sí, que esa captación de capital ha de venir del propio mercado o de inversores privados, nada de ayudas públicas por más que el Gobierno de Matteo Renzi aún siga apostando internamente por esa posibilidad. Eso no gusta a sus socios europeos, pero tampoco que el MPS desate un efecto contagio sobre el resto de la banca y no solo la italiana —cuatro de sus cinco bancos analizados por la EBA aparecen en la parte más baja del ranking—. Finalmente, además, todas las entidades alemanas lograron aprobar los test pese a los temores iniciales.