El Bundesbank propone subir la edad de jubilación a los 69 años

La carga económica en Alemania sigue en aumento por el envejecimiento de su población.

El presidente del Bundesbank, Weidmann, con el ministro alemán de finanzas, Schauble. K. MAYAMA

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León

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r. c. | madrid

La sostenibilidad del sistema de pensiones no es un problema exclusivo de España. Incluso la poderosa locomotora germana no ha logrado escapar de este delicado debate, que ayer puso sobre la mesa el Bundesbank.

El banco central alemán ha propuesto elevar la edad de jubilación hasta los 69 años para aliviar la creciente carga económica que sufre el modelo de pensiones del país dado el cada vez mayor envejecimiento medio de su población.

El aumento sería gradual hasta alcanzar dicho nivel en el año 2060. Los planes del Gobierno alemán ya contemplan una subida de la edad de retiro laboral hasta los 67 años en 2030, con una contribución de los trabajadores al sistema del 22%.

No obstante, el Bundesbank considera que el Ejecutivo no tiene en cuenta que la relación entre jubilados y trabajadores se ampliará aún más con el paso del tiempo y, para hacer frente a esta realidad, los futuros pensionistas deberían trabajar más años y elevar sus cotizaciones a fin de que la cobertura de esas prestaciones resulte más adecuada. Por eso aconseja subir las cotizaciones hasta el 24% en 2060.

«La confianza en el seguro de pensiones podría reforzarse y la incertidumbre sobre la estabilidad financiera podría reducirse si los parámetros de la edad de jubilación, los niveles de provisiones y las tasas de contribución se pudieran ajustar en el largo plazo», advierte el banco central en su informe. «No se debería ocultar el hecho de que son inevitables nuevos ajustes para garantizar la sostenibilidad financiera», continúa, «no debería ser tabú hablar de una vida laboral más larga».

Este cambio, según coinciden distintos economistas en el país, viene marcado por los cambios demográficos impulsados por la creciente esperanza de vida y los menores niveles de natalidad registrados en los últimos años en el país, lo que provoca a su vez que el nivel de abastecimiento de las arcas públicas, y por tanto la hucha de pensiones, se haya visto mermado. Asimismo, las mayores aportaciones de los empleados a las arcas públicas también podrían destinarse a otros fines y animar a la propia economía.

El estudio referido también profundiza sobre las perspectivas económicas del país. Según el Bundesbank, la economía alemana seguirá creciendo con fuerza durante 2016 con una velocidad de crucero cercana al 2% —en el segundo trimestre su PIB aumentó un 0,4% para dejar su tasa anual en el 1,7%—, sobre todo impulsada por el aumento del consumo privado y ayudada por el sector exterior que repuntará de forma «sólida». Al respecto de esto último, vuelve a señalar que el brexit , según sus estimaciones, no tendrá efectos económicos negativos para el país en el corto plazo.

En cualquier caso, las cuentas públicas del país también continúan saneadas gracias a la marcha del mercado laboral, en máximos históricos de población empleada y moviéndose próximo a sus mínimos porcentuales de desempleo.

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Es más, el supervisor bancario germano estima que la administración federal volverá a registrar un ligero superávit en este ejercicio, aunque menor que el del año pasado, y además acompañada de una reducción de la deuda total.