Diario de León

Draghi no mueve ficha y aplaza los cambios en la Eurozona a diciembre

La baja inflación continúa siendo «preocupante», aunque defienden la política monetaria actual.

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adolfo lorente | madrid

No hubo grandes sorpresas en forma de nuevos estímulos pero sí muchas puntadas con hilo. El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) decidió este jueves contener la respiración y no mover ficha a la espera de que la coyuntura internacional dé una tregua y aclare algo el panorama. Todo apunta a que el bazuca ha empezado a engrasarse de cara a la reunión del 8 de diciembre. No obstante, esto es futuro y este jueves, Mario Draghi, el presidente de la institución, se limitó a defender lo hecho, a proclamar que están dispuestos a hacer todavía más y a lanzar dardos envenenados hacia las principales capitales europeas, sobre todo dirección Berlín. Y es que pese al billón largo inyectado en la economía, la Eurozona sigue sin carburar, como evidencian las nuevas previsiones, que revisan a la baja el crecimiento del próximo año (del 1,7 al 1,6%) y mantienen la inflación en el 1,6% en 2018, cuando el objetivo es que esté por debajo pero muy cerca del 2%. Como volvió a alertar el italiano, «el BCE ha hecho mucho pero sólo con el BCE no basta».

Su sanedrín volvió a reunirse en Fráncfort tras el parón estival con la misma presión que viene sufriendo en los últimos meses. Los mercados piden más y más, pero Draghi les obsequió con un portazo. Todavía no. Sin embargo, deslizó que el equipo de expertos sigue trabajando en una revisión del ambicioso programa de compras (QE), que expira en marzo de 2017 y que ya ha adquirido un billón largo de deuda pública (80.000 millones mensuales, aunque no sólo bonos soberanos).

De momento, el Consejo de Gobierno decidió mantener los tipos de interés en el histórico 0% y la tasa de facilidad de depósito en el -0,4%. Se hablaba de que podría bajar aún más para mantener la presión sobre los bancos y ganar algo de margen en sus compras mensuales pero el BCE decidió guardarse este as bajo la manga. «De momento, los cambios no son tan sustanciales para justificar una decisión de actuar. Nuestra política monetaria es efectiva», recalcó Draghi, quien pidió calma para que las medidas ya adoptadas surjan efecto y qué mejor forma de corroborarlo que con cifras. Aseguró que sin los estímulos del BCE, el PIB de la Eurozona sería seis décimas inferior y la inflación, cuatro. «La transmisión de nuestra política monetaria nunca ha funcionado tan bien», se felicitó.

Sin embargo, las cifras también dicen que la economía no carbura, que pese a la ingente cantidad de dinero que se está inyectando en el sistema todo sigue igual, como constaron las nuevas previsiones del organismo para la periodo 2016-2018.

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