El Tribunal de Cuentas dice que es un modelo insostenible
Hasta ahora, según el administrador de la red, se han invertido 51.775 millones de euros solo en construcción de líneas AVE, sin contar gastos de mantenimiento y operación, también a cargo de las arcas públicas. Y con ello la alta velocidad ha llegado ya a 47 ciudades, con un coste medio por habitante del país de 1.114 euros. Para el Tribunal de Cuentas se trata de un modelo insostenible por su elevado endeudamiento, al tiempo que demanda «más racionalidad» en el gasto.
El pasivo de Adif supera los 14.400 millones y Competencia (CNMC) ya ha advertido sobre sus «dificultades, sin recurrir a financiación adicional, para cubrir las obligaciones de pago pues los recursos generados por las operaciones no permiten satisfacerlas». Incluso cree que la propia «sostenibilidad de la actividad» del responsable de la infraestructura del AVE está «en riesgo» porque «los niveles de ratio deuda/ebitda (resultado bruto de explotación) son de unas 60 veces». Un tercer informe, esta vez de los economistas de Fedea, concluía que ninguna línea de alta velocidad será rentable, al menos en un plazo de 50 años, si bien la que más se acercaría es la de Madrid-Barcelona (que llegaría a cubrir el 46% de su coste total). Desde 1992 han sido 267 millones de viajeros en todas las líneas, que llegarían a 357,5 millones si se suman los trenes Alvia.