Draghi se suma al ‘efecto Macron’ e insufla optimismo a la Eurozona
A. Lorente | Bruselas
Insiste en que «nosotros hablamos de políticas (‘policies’) y no de política (‘politics’)», pero la voz de Mario Draghi ha sido el gran aliento político de la Eurozona ante la pasividad de sus grandes capitales. Los mensajes del presidente del BCE son el mejor termómetro del estado de ánimo del club y ayer, aprovechando la resaca de la victoria de Emmanuel Macron frente a Marine Le Pen en la primera ronda de las presidenciales francesas, se mostró inusualmente optimista asegurando que «la recuperación está siendo cada vez más sólida y los riesgos a la baja han disminuido». Lo hizo, además, ratificando su compromiso de mantener los estímulos al menos hasta final de año (60.000 millones al mes) por la debilidad de la inflación, aún lejos de estabilizarse en el 2%.
Quizá fue una de las reuniones del Consejo de Gobierno más ‘aburridas’ de los últimos años. Y en economía ya se sabe que hablar de tranquilidad y rutina es buena señal. No así para los mercados, que se habían malacostumbrado con anuncios constantes de históricas compras de deuda o bajadas de tipos de interés. De momento, sigue la calma chicha. No hay cambios y es probable que no los haya en varios meses. Los tipos generales siguen al 0% y el de la facilidad de depósito en el -0,4% —éste será el primer indicador en moverse cuando el BCE inicia la retirada de sus estímulos, el llamado ‘tapering’—.