CC OO y UGT pierden fuerza por la crisis y los casos de corrupción
Desde que estalló la recesión en España ambas formaciones se han dejado más de 500.000 afiliados.

Miembros de CC OO y UGT en una manifestación. RAMIRO
lucía palacios | madrid
Los datos así lo reflejan y ellos también lo admiten. La crisis, con esos casi 3,5 millones de empleos destruidos, ha pasado factura a las dos grandes organizaciones de trabajadores, CC OO y UGT, que han perdido protagonismo y prestigio social en estos últimos años. Pero no solo eso, sino que los casos de corrupción que ha habido entre sus filas (temas como las tarjetas ‘black’, los ERE en Andalucía, los cursos de formación o el enriquecimiento de Fernández Villa a costa de UGT) tampoco les ha ayudado.
Y es que desde que la recesión estallara en España, ambas entidades se han dejado por el camino más de medio millón de afiliados y casi 56.000 delegados, según los datos aportados por las propias organizaciones. Bien es verdad que el número de representantes ha caído desde los 312.000 que había en el año 2007 hasta los 265.000 existentes en la actualidad, a consecuencia del menor número de empresas y trabajadores que hay. Pero aún así, hay un desfase de 10.000 delegados, que han ido a parar a otros sindicatos menos representativos.
De esta manera, el peso de CC OO en las compañías ha ido perdiendo fuelle paulatinamente: en 2007 acumulaba el 39% de los representantes y en la actualidad cuenta con un 35,8%. En número, han pasado de los 121.800 que tenían antes de la crisis a los casi 95.000 actuales. Lo mismo le ha sucedido a UGT: su cuota de poder ha caído progresivamente desde el 36,8% en 2007 hasta el 32,5% actual. Ellos son los que más han reducido sus representantes: casi 29.000 menos.
Por el contrario, el resto de organizaciones se han beneficiado de esta pérdida de poder y han ido creciendo en esta última década: casi 9.000 delegados más y una representación que ha mejorado del 24% en 2007 al 31% en la actualidad. El principal ‘ganador’ ha sido CSIF, que se ha convertido en el tercer sindicato del país, al sumar en estos años de crisis 4.000 representantes más hasta llegar a los 11.000.
CC OO y UGT culpan de esta caída a la destrucción de empleo y empresas, y argumentan que la afiliación crece en los ciclos alcista y disminuye en los bajos. También admiten que los casos de corrupción les han perjudicado, en relación a la imagen pública, pero no en el ámbito de la empresa.