Diario de León

El caso italiano torpedea la credibilidad de la Unión Bancaria

La decisión de la JUR genera malestar en Alemania, partidaria de usar lo mínimo los medios públicos .

El primer ministro Gentiloni y el ministro de Economía, Padoan, comunicaron la decisión. CLAUDIO PERI

El primer ministro Gentiloni y el ministro de Economía, Padoan, comunicaron la decisión. CLAUDIO PERI

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adolfo lorente | bruselas

Si había que apostar, la decisión era fácil. Demasiado, incluso. Si se trataba de decir por dónde comenzarían a vislumbrarse las primeras fallas de la Unión Bancaria, la elección era simple: Italia. Así fue. El proyecto considerado como el más relevante del club desde la creación del euro quedó herido el viernes por la noche, con los mercados ya cerrados, después de que la Junta Única de Resolución (JUR) decidió lavarse las manos y pasar el testigo al Gobierno italiano para que decidiese cómo liquidar Banca Popolare y Veneto Banca, dos bancos de tamaño medio a los que el BCE bajó su pulgar. ‘Finito’. Sí, como el Banco Popular…

Bueno, como el Popular no, sino con enormes cantidades de dinero público. Eso que jamás iba a ocurrir con la Unión Bancaria, sucedió. En Italia, cómo no. Y claro, Alemania torció el gesto recordando «la intervención con medios públicos debe ser la mínima posible». España, por su parte, busca ganar la batalla de la comparación. «Italia está haciendo lo que hicimos en 2012, inyectar dinero público, reestructurar y sanear el sistema financiero», recalcó el ministro de Economía, Luis de Guindos.

«Sí, es complicado explicarlo, pero es así», confiesan fuentes comunitarias. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué ha habido un trato diferente a la entidad española que a las italianas? ¿España ha salido perdiendo, estigmatizada de nuevo frente a Italia? Son muchas las preguntas, pero si se trata de buscar una respuesta rápida y común sería algo así como «la política ha vuelto a primera sobre las reglas y Roma ha decidido inyectar dinero público porque hay elecciones en menos de un año».

Por partes. La Unión Bancaria se concibió, «grosso modo», para que los bancos dejasen de ser españoles, franceses o italianos, y pasasen a ser simplemente europeos para que no se viesen afectados por los riesgos soberanos del país al que pertenecen. Para ello, se diseñaron tres pilares, de los que dos ya están operativos. El primero es el Mecanismo Único de Supervisión (MUS) y el segundo, el Mecanismo Único de Resolución (MUR), radicado en Bruselas y que está integrado por una Junta Única de Resolución (JUR), que es la que decidió cómo acabar con el Popular. El tercer pilar, aún sin levantar, es el sistema único de garantía de depósitos. Es decir, que esos 100.000 euros asegurados lleven sello europeo.

Pero ya se sabe que hecha la ley, hecha la trampa, y en Bruselas son expertos para que los textos jurídicos puedan interpretarse en función de la conveniencia política del momento. Y aquí, nadie puede decir que no se ha cumplido la ley. Dicho de otro modo, ¿España podía haber seguido el ejemplo llevado a cabo ahora por Italia? Quizá. Lo que sí estaba claro es que ni el Gobierno ni la oposición estaban dispuestos a inyectar más dinero de los contribuyentes tras el rescate financiero de 2012.

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