El Gobierno abre ahora la puerta a una rebaja del IRPF en 2018
Una semana después de negarse, Hacienda y Ciudadanos alcanzan un principio de acuerdo.
José María Camarero | Madrid
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha tenido que ceder finalmente ante las peticiones de Ciudadanos sobre la política tributaria del Gobierno para conseguir el apoyo de ese partido a la votación del techo de gasto de cara a los Presupuestos de 2018. Y lo ha hecho anunciando un pacto por el que el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF) aliviará su carga sobre los contribuyentes en un importe estimado en unos 2.000 millones de euros a partir del próximo año.
El principio de acuerdo alcanzado entre Hacienda y Ciudadanos llega después de que la semana pasada el partido liderado por Albert Rivera exigiera una bajada de impuestos para aprobar el trámite previo a las cuentas del próximo ejercicio, a lo que el propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, cerró la puerta argumentando que no se pueden reducir todos los años. Una semana después, el Ejecutivo accede a modificar el IRPF aunque todavía no está claro en qué condiciones se materializará esta medida.
La apuesta
Por una parte, el Ejecutivo baraja la posibilidad de potenciar determinadas deducciones fiscales que ahora se encuentran vigentes, sobre todo las relacionadas con la maternidad, así como las que benefician a los contribuyentes con dependientes a su cargo. «Hay que apostar por un recorte progresivo y cauto que estimule el crecimiento, aumente la solidaridad y se aplique a grupos sociales que más necesitan sentir los efectos de la recuperación», indicó ayer Cristóbal Montoro durante el encuentro organizado por la Asociación para el Progreso de la Dirección y Deloitte.
El acuerdo con Ciudadanos, que aún se encuentra en fase de diseño, también podría consistir en una rebaja de impuestos para las rentas más bajas, aunque Montoro no especificó cómo se trasladaría esa pretensión al IRPF. Podría tratarse de una modificación parcial del mínimo exento —la cuantía por debajo de la cual los ingresos de los contribuyentes no tributan, establecida actualmente en los 12.000 euros al año—, aunque desde el partido ‘naranja’ también apuntaron que podrían beneficiarse de las medidas a aprobar las rentas inferiores a los 30.000 euros. Este extremo dispararía el coste para las arcas públicas, porque más de 15,6 millones de contribuyentes -de los más de 19 millones del IRPF- tributan por rentas del trabajo hasta esa cuantía.
Lo que parece claro es que en ningún caso se tratará de una bajada generalizada del impuesto. «Eso lo dejamos para cuando España salga del procedimiento excesivo de déficit», aclaró el ministro.