La promesa alemana a De Guindos topa en el BCE con el escollo irlandés
El Eurogrupo del día 19 decidirá quién es el nuevo lugarteniente de Mario Draghi .
adolfo lorente | bruselas
Esta historia comienza en enero de 2012, en el prestigioso foro económico que se celebra en la ciudad suiza de Davos. Era su primer Davos como ministro de Economía español. ¡Qué Davos! En un aparte, el entonces titular de Finanzas alemán, el temido Wolfgang Schauble, le anunció que España se quedaría sin su sillón en el comité ejecutivo del BCE cuando José Manuel González-Páramo terminase su mandato el 31 de mayo. «La primera, en la frente. Creo que todavía no he llegado a encajar esta decisión. Pero dos años después, Schauble me garantizó que la primera vacante del BCE sería para España», confiesa en su libro La España amenazada . Palabra de Berlín.
Europa ha dejado muchas y profundas cicatrices en Luis de Guindos, como aquel trágala que supuso solicitar en junio de 2012 «un préstamo en condiciones muy favorables de hasta 100.000 millones». En lo personal, destaca el 13 de julio de 2015, cuando perdió la votación para presidir el Eurogrupo frente a Jeroen Dijsselbloem. Fue un golpe muy duro.
Predecible, pero doloroso, porque España lo había fiado todo a lograr un puesto que le permitía ganar la batalla del relato: de rescatado a jefe de los rescatadores, y todo en sólo tres años. Pero no, la ‘operación retorno a la cúpula económica de la UE’ debía esperar. Próximo objetivo, la vicepresidencia del BCE, la primera vacante en el sanedrín de la entidad. El problema por aquel entonces era que había que esperar hasta el 1 de junio de 2018; y en política, tres años es un mundo.
El desgaste de De Guindos ha sido tal que tras cerrar su primera legislatura, juró y perjuró que no repetiría como ministro. Lo hizo. Sólo él y Rajoy saben qué hablaron o qué acordaron para convencerle, pero lo ocurrido este miércoles quizá sea la mejor explicación de por qué aceptó continuar. El BCE era el objetivo, la mejor gratificación por los servicios prestados. Es un puesto de enorme prestigio y, además, muy bien retribuido.
Todo ello, obviamente, si logra el puesto, algo que se decidirá en el Eurogrupo del día 19. Porque no hay que olvidar que todo este desgaste mediático provocado por los silencios de Rajoy sólo ha sido para designar a un aspirante. Ahora queda lo más difícil, ganar. No será sencillo. El contrincante es Philip Lane, el gobernador del Banco de Irlanda. El Financial Times lo considera el mejor economista del Consejo de Gobierno del BCE y, además, Irlanda nunca ha estado representada en el comité ejecutivo pese a ser fundadora del euro.