Diario de León

El auditor de Bankia se quejó de «falta de información casi absoluta»

El argumento de su defensa es que no obtuvo los datos contables de 2011 pese a pedirlos reiteradamente.

Oficina de Bankia en la ciudad de León. RAMIRO

Oficina de Bankia en la ciudad de León. RAMIRO

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j. a. bravo | madrid

Francisco Celma, socio auditor de Deloitte encargado de revisar las cuentas de Bankia hasta su intervención en mayo de 2012 e imputado a última hora para responder -junto a su empresa- por la presunta falsedad de los balances del banco en 2010 y 2011, pretende aprovechar la vista oral que comenzó el 26 de noviembre pasado para ser declarado inocente. El principal argumento de su defensa es que, pese a sus advertencias reiteradas al banco para que le remitieran numerosa información contable de 2011, no logró disponer de ella y por eso no pudo realizar la auditoría anual.

Esas quejas figuran en una serie de correos cursados entre diciembre de ese año y febrero del siguiente entre Celma y el entonces presidente del comité de auditoría de Bankia, Alberto Ibáñez -también acusado en el juicio por la salida a Bolsa de Bankia, a la que el auditor sí dio el visto bueno- y otros directivos. Una parte ya estaban aportados a la causa, y ahora se ha entregado el resto al considerar sus abogados que serán «objeto de particular debate».

Y es que el auditor llegó a estallar el 9 de febrero de 2012, al afirmar que el «retraso en la recepción de la documentación» requerida -las primeras peticiones datan de septiembre de 2011, aunque desde diciembre fueron regulares, actualizándose cada tres días- «hace muy difícil avanzar en la realización del trabajo de auditoría». Esto lo decía siendo consciente de que en marzo los consejos de administración de Bankia y su matriz, el Banco Financiero de Ahorros (BFA), pretendían aprobar las cuentas del ejercicio pero a él no le daría tiempo a revisarlas.

«Es difícil de justificar», se quejaba en tono amargo porque ya dos meses antes, el 19 de diciembre, había avisado a los responsables del banco de que «el ritmo de recepción de la mayor parte de la información está siendo muy lento». E insistía en que eran aún muchas las cosas «pendientes de recepción dadas las fechas en que nos encontramos».

En una docena de páginas que iba poniendo al día cada poco tiempo Celma demandaba a Bankia, por ejemplo, las valoraciones de las sociedades participadas por sus filiales. También le requería información sobre «el colectivo de consejeros» y «disponer del detalle de riesgos que señale el Banco de España que deben dotarse» de cara al cierre de 2011.

Pero dichos datos, insistió en repetidas ocasiones, «no se nos han facilitado». Pasó «en especial» en el área inmobiliaria, donde el auditor reiteró su «preocupación» tras denunciar (ese 9 de febrero de 2012) que «la carencia de información es casi absoluta». Aún así, solo pedía «agilizar» su «obtención» y que «se nos diga cuándo vamos a recibirla».

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